Hace dos meses, los inversores del mercado de valores de Estados Unidos celebraron cuando el mercado alcanzó un nuevo récord histórico en el S&P 500. Las acciones subieron y subieron y alcanzaron nuevos números récord, lo que comenzó a ser visto como algo normal, dada la fortaleza de la economía de los Estados Unidos, el bajo desempleo, las ganancias sólidas y, por supuesto, los beneficios de las reformas fiscales de Trump. De repente, la euforia cambió a la incertidumbre. Los mercados de valores comenzaron a desplomarse, la volatilidad se disparó, los índices principales entraron en territorio de corrección y el petróleo perdió un tercio de su valor. Algunos inversores están vinculando el comportamiento del mercado con la crisis financiera de 2008 y se preguntan si se avecina una nueva recesión mundial.

Predecir una recesión es muy desafiante ya que nunca podemos saber cuál será el desencadenante. Una caída del 10% desde un pico no significa necesariamente que nos estemos acercando a una recesión. Hemos visto correcciones similares a principios de 2018, 2016 y mediados de 2015, y no hubo recesión. Sin embargo, existe evidencia clara de que la economía mundial se está desacelerando, lo que lleva a los inversores a mover su dinero hacia sectores defensivos, y esto es muy necesario para llevar las valoraciones de las acciones a niveles realistas.

El jueves, los inversores sabrán si a la Reserva Federal le preocupa la caída de los precios de los activos financieros cuando publique las actas de la reunión de noviembre. Si las actas no muestran que la Reserva Federal aún está preocupada, los mercados podrían evaluar extensamente el nivel de preocupación de la Reserva Federal sobre la caída de los precios de los activos, ya que muchos miembros votantes del FOMC hablarán esta semana, incluyendo el Presidente de la Reserva Federal, Jay Powell. En esta etapa, no es probable que los responsables de la política monetaria estén demasiado preocupados, dado que el desempleo está cerca de un mínimo de 50 años y la inflación está cerca de los niveles objetivo. Sin embargo, las posibilidades de desacelerar el ritmo de ajuste de la política están aumentando y esto se refleja en la herramienta FedWatch de CME, donde los inversores anticipan una probabilidad del 76% de que se produzca  un aumento de tasas de interés en diciembre, y solo uno más en 2019, en oposición a las tres alzas proyectadas por la Reserva Federal.

Si bien la Fed es de gran importancia para restablecer la confianza, las relaciones mejoradas entre los Estados Unidos y China pueden tener un mayor impacto en el sentimiento del mercado. La reunión entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en la próxima cumbre del G-20 que comienza el 30 de noviembre brindará orientación clara sobre hacia dónde se dirigirán los mercados. Si las dos partes acuerdan calmar las tensiones y encontrar un marco para reducir las tensiones comerciales actuales, es probable que veamos una recuperación en los mercados de valores. Sin embargo, existe una alta probabilidad de que las cosas vayan en la dirección equivocada, por lo que se espera que la volatilidad se mantenga alta en los próximos días.

GBP podría presentar más volatilidad

Los operadores de la libra esterlina no se entusiasmaron demasiado con la firma del acuerdo del  Brexit durante el fin de semana. Saben muy bien que la verdadera lucha está a punto de comenzar. Por eso, el par GBP/USD se mantuvo cerca de sus mínimos de 2018 al final de la semana anterior e inicios de la actual, lo que refleja el escepticismo del mercado que considera que el acuerdo no se logrará aprobar en la Cámara de los Comunes británica, lo que sería un fuerte golpe para los mercados del Reino Unido. Hay muchas malas noticias que actualmente tienen un efecto negativo sobre la libra, pero habrán aún más si el acuerdo es rechazado por el parlamento, así que podemos esperar que el riesgo permanezca sesgado a la baja.

La aversión al riesgo sigue aumentando

El sentimiento de riesgo global se ha movido de un lado a otro en estos días a medida que los inversores lidian con las tensiones comerciales actuales, la incertidumbre relacionada con el Brexit, los temores por la posible desaceleración del crecimiento global y la caída de los precios del petróleo.

El estado de ánimo general del mercado sigue siendo cauteloso con los inversores en guardia, y este sentimiento sigue reflejándose en los mercados de valores mundiales. Las acciones asiáticas cerraron en su mayoría a la baja la semana pasada gracias a la persistente preocupación por la disputa comercial entre Estados Unidos y China, mientras que los mercados europeos están moviéndose con cautela al alza en medio de la evolución positiva del Brexit. Con un fuerte sentimiento de anticipación antes de la cumbre del G20 de la próxima semana, Wall Street podría moverse a la baja este día mientras los inversores deciden mantenerse al margen por el momento.

El petróleo cae a un su precio mínimo de un año

Ha sido una semana de negociación brutalmente bajista para los precios del petróleo con el petróleo crudo WTI y Brent cayendo a un nuevo nivel mínimo anual el viernes pasado gracias a las preocupaciones por el exceso de suministro y los temores de crecimiento global.

La verdad del asunto es que el aumento de la oferta mundial de crudo, junto con los signos preocupantes de la desaceleración de la demanda, han creado las condiciones para la caída de los precios en los mercados del petróleo. Con la apreciación de un dólar que acentúa la caída del mercado, las perspectivas para los precios del petróleo apuntan a un nuevo descenso. Aunque se espera que la OPEP reduzca la producción de petróleo en su reunión a principios de diciembre, los vendedores de petróleo se mantienen fuertes y empujando aún más el precio a la baja y esto sigue reflejándose en la acción del precio. Con respecto a la perspectiva técnica, el petróleo WTI tiene margen para depreciarse aún más y llegar a $50 por barril en el corto plazo.

El oro presenta sesgo bajista

El oro experimentó una fuerte depreciación durante la sesión de negociación del viernes, principalmente debido a la apreciación del dólar estadounidense.

La acción del precio presenciada en las últimas semanas confirma cómo el Dólar siempre tiene la última palabra en cuanto al comercio del metal amarillo. Si bien las condiciones desfavorables del mercado y los factores de riesgo geopolítico han atraído a los inversores hacia el oro como activo de refugio seguro, todo parece indicar que los mercados del metal precioso sigue gobernados por el todopoderoso dólar. Al observar el panorama técnico, podemos ver que hay una fuerte resistencia en $1,228. La debilidad sostenida por debajo de este nivel podría desencadenar una caída del precio hasta $1,218.