La curva de rendimiento del Tesoro de los Estados Unidos se invirtió por primera vez en más de una década.

Es un momento en el que el mercado de bonos más grande del mundo ha estado pensando durante los últimos 12 meses. Algunos analistas escribieron alrededor de esta época el año pasado que la curva de rendimiento de 2 a 10 años se invertiría al menos brevemente para fines de 2019. Esto no es exactamente lo que ocurrió a inicios de diciembre del 2018, aunque ese diferencial llegó a su nivel más bajo desde 2007. Más bien, la diferencia entre los rendimientos de los bonos del Tesoro a 3 y 5 años cayó por debajo de cero, marcando la primera parte de la curva que ha comenzado a invertirse en este ciclo.

La primera inversión

Después de años de tener una curva casi plana, la diferencia de rendimiento entre algunas notas del Tesoro ha caído por debajo de cero.

El movimiento no salió de la nada. De hecho, algunos analistas han indicado en los meses anteriores que el diferencial entre los bonos del Tesoro a corto plazo se dirigía hacia la inversión, y Katherine Greifeld y Emily Barrett, de Bloomberg News, notaron al inicio del mes pasado una ruptura por debajo de cero que fracasó. Sin embargo, muy pocos esperaban que este día llegara tan pronto. Los expertos han dicho durante mucho tiempo que estar cerca no implica que el hecho va a ocurrir ya, cuando se habla de una curva de rendimiento invertida y las implicaciones económicas bien conocidas que la acompañan, a saber, que el diferencial entre los rendimientos del Tesoro a corto y largo plazo ha descendido por debajo de cero precisamente antes de cada una de las últimas siete recesiones.

Dferenciales en bonos del tesoro de EE.UU

Es importante tener en cuenta la línea de tiempo entre la inversión y la desaceleración económica, no es instantánea. La curva de rendimiento de tres a cinco años cayó por debajo de cero durante el último ciclo por primera vez en agosto de 2005, unos 28 meses antes de que comenzara la recesión. El hecho de que esta sea la primera parte que se invierta no es demasiado sorprendente, teniendo en cuenta el escrutinio que los operadores de bonos tienen sobre las perspectivas de nuevos aumentos en las tasas de interés de la Fed. Todo lo que significa es que el banco central probablemente dejará las tasas de interés estables, o incluso las reducirá un poco, en 2022 o 2023. Los expertos creen que no solo es posible, sino que es probable, dado que ya estamos en una de las expansiones económicas más extensas en la historia de Estados Unidos.

La pregunta más interesante podría ser por qué esta parte de la curva de rendimiento ganó la carrera a la inversión, en lugar del diferencial entre los bonos del Tesoro a 7 y 10 años, que parecían estar destinados a caer por debajo de cero a principios del 2018. Una razón podría ser que las acciones de la Fed están ejerciendo más presión sobre los bonos a 10 años que sobre los vencimientos a corto plazo, lo cual no fue el caso durante los últimos períodos de inversión. De hecho, los creadores de políticas no han mostrado signos de relajamiento en sus políticas de ajuste monetario sigiloso.

Además de eso, el Departamento del Tesoro está vendiendo cantidades crecientes de deuda, lo que afecta de manera desproporcionada a las obligaciones con vencimiento más largo porque los compradores deben considerar la duración del riesgo que están absorbiendo. Solo hay que recordar la curva de 5 a 30 años, que cayó por debajo de 20 puntos básicos en julio. Ese diferencial es de alrededor de 46 puntos básicos ahora, impulsado por rendimientos de bonos largos obstinadamente más altos.

Dado el reciente giro en el tono de las declaraciones de los líderes de la Fed más importantes, Jerome Powell, Richard Clarida y John Williams, este coqueteo con la inversión entre los bonos del Tesoro a dos, tres y cinco años probablemente no vaya a desaparecer. El mercado de bonos se está acercando rápidamente al punto en que los operadores deben preguntarse si un alza de tasas ahora aumenta la posibilidad de un recorte en unos pocos años. Otras preguntas incluyen “¿Qué es neutral?” Y “¿Puede la Fed diseñar un aterrizaje suave?” Por no decir nada sobre si la relación supuesta entre el mercado laboral y las expectativas de inflación sigue intacta.

Posibles consecuencias de la inversión en la curva de rendimiento

Los inversionistas en bonos están anticipando un panorama cada vez más oscuro para la economía de los Estados Unidos en medio de los vientos en contra del crecimiento global, las tasas de interés más altas y el potencial de una guerra comercial en toda regla.

Esto se debe a que la curva de rendimiento actualmente refleja los temores de los inversionistas de que la economía en general está sucumbiendo a condiciones financieras más estrictas a medida que la Reserva Federal aumenta las tasas de interés.

Una inversión implica que los inversores están vendiendo bonos de vencimiento a corto plazo a un ritmo mayor que sus contrapartes de vencimiento a largo plazo. Los precios de los bonos suben a medida que caen los rendimientos.

La última vez que se invirtieron las notas de 3 años y de 5 años fue en 2007. También es el mismo año en que se produjo una inversión entre los bonos del Tesoro de 2 años y 10 años, que usualmente son seguidos más de cerca por los inversores.

El estrechamiento de los diferenciales entre las tasas de deuda pública a corto y largo plazo se produjo a inicios del mes pasado incluso cuando los mercados de valores mostraron un aumento (antes de la fuerte caída que se produjo después), luego de que el presidente Donald Trump aceptara posponer nuevos aumentos de aranceles a las importaciones chinas.

Sin embargo, el pesimismo de los inversionistas sobre la capacidad del acuerdo para producir una resolución más concreta y completa de las disputas arancelarias ha significado en parte que el mercado de bonos mantendrá la atención sobre una economía de Estados Unidos que hasta ahora se ha mantenido resistente a los aranceles, pero que los analistas dicen que finalmente podría ceder ante la posible caída en el crecimiento mundial el próximo año.

De hecho, diciembre terminó siendo un mes bastante negativo para los mercados de valores. Esto, junto con el alza en el mercado del oro puede ser una señal de que los inversores están perdiendo la confianza.

 

-Fuente de información:

https://www.bloomberg.com/