Turquía ha vuelto a los titulares de los mercados financieros tras la decisión del presidente Erdogan de despedir el sábado al director del banco central del país. La lira turca cayó un 14% frente al dólar cuando comenzó la negociación en Asia para convertirse en una de las monedas de los mercados emergentes con peor desempeño frente al dólar en lo que va del año. Las repercusiones se sintieron en los mercados asiáticos, particularmente en Japón, donde el Nikkei 225 cayó un 2%. Si bien no debería haber un vínculo fuerte entre la lira turca y los mercados de valores japoneses, se cree que los operadores minoristas en Japón mantienen importantes posiciones de compra apalancadas en la lira como una forma de carry trading, para aprovechar la diferencia entre las tasas de interés de la lira y el yen japonés. Por tanto, muchos de estos operadores tuvieron que cubrir estas posiciones vendiendo acciones en los mercados locales.

Por otra parte, las acciones en otras naciones asiáticas se comportaron en forma mixta con el Shanghai Composite y Shenzhen Component de China ligeramente al alza, mientras que el Hang Seng de Hong Kong y Kospi de Corea del Sur han caído en territorio negativo. Esto indica que la caída de la lira turca solo tendrá un impacto limitado en otros mercados emergentes de alto rendimiento sin riesgo de un contagio más amplio.

Los futuros de acciones estadounidenses están tratando de encontrar dirección con el S&P 500 pasando la mayor parte de la sesión asiática oscilando al alza y a la baja. Sin embargo, el Nasdaq 100 ha subido tras una caída de seis puntos básicos en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años. Los inversores mundiales volverán a poner a prueba el apetito por las subastas de deuda estadounidense tras un repunte de más del 60% en los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años en tan solo siete semanas. Un nuevo aumento en los rendimientos traerá más volatilidad y una rotación continua de acciones de crecimiento a acciones de valor.

Las tasas de interés a largo plazo pueden haber subido por una buena razón, ya que los inversores anticipan una fuerte recuperación económica en Estados Unidos que podría durar varios años y traer consigo inflación. Sin embargo, esta también podría ser la mayor amenaza para los activos de riesgo que se han beneficiado de un entorno de tasas de interés extremadamente bajas desde el comienzo de la pandemia del Covid-19. A pesar del reciente aumento de las tasas de interés a largo plazo, todavía se consideran bajas en comparación con los promedios históricos y es por eso que los precios altos de los activos de riesgo aún pueden justificarse en los niveles actuales, ya que el Nasdaq 100 ha caído un 7% desde el pico de febrero. Sin embargo, cuanto más altos son los tipos de interés a largo plazo, más difícil resulta justificar estas valoraciones.

Es probable que las empresas con la capacidad de traspasar precios más altos a los clientes sean las que más se beneficien en este entorno y deberían estar más presentes en las carteras de inversión. Estas acciones podrían estar en los sectores industrial, material, financiero y de commodities.

Eventos clave de la semana en los mercados

Durante las últimas dos semanas, los mercados mundiales se han visto afectados por reuniones clave de importantes bancos centrales. Los mercados se encuentran ansiosos por saber cómo la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón pretenden ajustar sus respectivas políticas.

Estos importantes bancos centrales han estado comprando bonos por valor de miles de millones de dólares, e incluso ETF, para respaldar sus respectivos mercados financieros. Dada la naturaleza prospectiva de los mercados, los inversores ya están tratando de anticiparse a cuándo estos responsables políticos reducirían esas compras de bonos, y esas expectativas cambiantes han sacudido a múltiples clases de activos, desde bonos del Tesoro de Estados Unidos hasta el dólar e incluso acciones tecnológicas en el Nasdaq 100.

Y, por supuesto, los inversores y los especuladores nunca están completamente satisfechos. El hecho de que en las reuniones de la semana pasada no se anunciaran cambios importantes no significa que los participantes del mercado puedan apartar la vista de los bancos centrales.

Esta semana tendremos discursos y anuncios de importantes figuras de la economía mundial:

Lunes 22 de marzo:

  • El presidente de la Fed, Jerome Powell, hablará en la Cumbre del BPI.
  • En cuanto a la Fed, tendremos los discursos de los siguientes funcionarios:
    • Thomas Barkin, presidente de la Fed de Richmond
    • Mary Daly, presidenta de la Fed de San Francisco

Martes 23 de marzo:

  • El presidente de la Fed, Powell, y la secretaría del Tesoro, Janet Yellen, brindarán testimonios conjuntos sobre las políticas de respuesta a la pandemia.
  • En cuanto a la Fed, tendremos los discursos de los siguientes funcionarios:
    • James Bullard, presidente de la Fed de St. Louis
    • El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams
  • Por parte del BoE, tendremos los discursos de los siguientes personajes:
    • Gobernador Andrew Bailey
    • Economista jefe Andy Haldane
    • Vicegobernador Jon Cunliffe

Miércoles 24 de marzo:

  • Testimonios conjuntos de Powell y Yellen sobre políticas de respuesta ante la pandemia.
  • En cuanto a la Fed, tendremos los discursos de los siguientes funcionarios:
    • El presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans

Jueves 25 de marzo

  • La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el gobernador del BOE, Bailey, hablan en la Cumbre del BPI
  • En cuanto a la Fed, tendremos los discursos de los siguientes funcionarios:
    • El presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic
    • El vicepresidente de la Fed, Richard Clarida

Todos estos discursos programados deberían mantener ocupados a los operadores e inversores durante los próximos días, especialmente cuando se trata de discursos de la Fed.

La gran cantidad de discursos de la Fed en esta semana podría actuar como un catalizador para la volatilidad, especialmente si alguno de los funcionarios ofrece puntos de vista diferentes a los emitidos por el propio presidente de la Fed después de la reunión del FOMC de la semana pasada.

Dólar en el foco de atención del mercado

Desde una perspectiva técnica, el índice del dólar (DYX) tiene el potencial de disfrutar de más ganancias a corto plazo, ya que aún no ha alcanzado la banda superior de las Bandas de Bollinger de 20 periodos. La media móvil simple de 50 días (SMA) podría actuar como su nivel de soporte inmediato. Una señal alcista adicional podría producirse si el índice del dólar rompe al alza su SMA de 100 días y consigue una ruptura significativa de la tendencia bajista  que se ha estado firmemente desde marzo.

El Tesoro de los Estados Unidos tiene más de 180.000 millones de dólares en notas para subastar esta semana. Una escasa demanda de estos bonos gubernamentales podría hacer que los rendimientos se incrementen aún más.

Esos rendimientos crecientes resultantes de la venta masiva en los mercados de bonos del Tesoro, a su vez, han alentado una mayor demanda por el dólar estadounidense. La recuperación del dólar ha influido en la demanda de metales preciosos, como el oro, que tienen una relación inversa con el dólar.

En caso de que los rendimientos de los bonos del Tesoro sigan aumentando y ofrezcan soporte para el dólar estadounidense, podría disminuir el apetito por el oro lo que a su vez podría llevar a la caída de los precios de este metal precioso.