- El yen se mantuvo débil a pesar de una histórica subida de tasas: El Banco de Japón elevó las tasas al 0.75% (máximo desde 1995), pero los tipos de interés reales profundamente negativos (alrededor del –2.15%) siguen erosionando el poder adquisitivo del yen y desincentivan la inversión en la moneda.
- El mercado había descontado por completo la subida: La decisión se esperaba con una probabilidad cercana al 100%, lo que desencadenó una reacción de “compra con el rumor, venta con la noticia” cuando los inversores tomaron beneficios, ejerciendo presión vendedora sobre el yen en lugar de apoyarlo.
- Los diferenciales globales de tasas favorecen al dólar frente al yen: Un amplio diferencial de tasas reales, las señales acomodaticias del Gobernador del BOJ Ueda y el fuerte apetito de riesgo por activos estadounidenses han reactivado las operaciones de carry trading y han impulsado al alza el par USD/JPY.
El fin de 2025 trajo a los mercados financieros un fenómeno que algunos inversores podrían calificar de “paradójico”. En su centro se encontraba Japón, intentando finalmente romper con el legado de décadas de estancamiento monetario, y el yen, que se comportó de una manera que desafiaba la intuición económica convencional. A pesar de una subida de los tipos de interés, la moneda japonesa no logró fortalecerse y, en cambio, se mantuvo débil frente a las principales divisas del mundo.

Gráfico diario del USD/JPY
El fin de la era de las tasas ultra bajas… ¿o no del todo?
Durante décadas, Japón operó bajo una política monetaria ultra flexible destinada a combatir la deflación. Diciembre de 2025 debía marcar un punto de inflexión. La inflación en la Tierra del Sol Naciente se había mantenido por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón durante 44 meses consecutivos, alcanzando un 2.9% interanual en noviembre. Aun así, tras la decisión de diciembre, la política monetaria permaneció firmemente en territorio expansivo. El Banco de Japón enfatizó en su comunicado que los tipos de interés reales seguirían siendo significativamente negativos y que las condiciones financieras continuarían apoyando el crecimiento económico.
Son precisamente estos tipos de interés reales negativos los que brindan la clave para entender la persistente debilidad del yen. Con una inflación del 2.9% y una tasa de política monetaria nominal del 0.75%, el costo real del dinero en Japón se sitúa aproximadamente en –2.15%. Esto implica una erosión continua del poder adquisitivo de las tenencias de efectivo denominadas en yenes, disuadiendo estructuralmente a los inversores de acumular la moneda japonesa.
Una decisión totalmente descontada por los mercados
El 19 de diciembre de 2025, la Junta de Política Monetaria del Banco de Japón decidió por unanimidad elevar la tasa de política monetaria al 0.75%, el nivel más alto desde 1995. Aunque históricamente significativo, la medida no sorprendió a los mercados financieros. Los inversores estaban bien preparados: el mercado de swaps de índice a un día (OIS) había descontado la subida con una probabilidad cercana al 100% antes de la reunión.
Como resultado, entró en juego el clásico mecanismo bursátil de “compra con el rumor, vende con la noticia”. Los inversores que se habían posicionado a favor de una apreciación del yen antes de la decisión, procedieron a tomar beneficios una vez anunciada, generando presión vendedora sobre la divisa inmediatamente después.
Reacción del USD/JPY contraria a lo esperado
Al mismo tiempo, la atención de los inversores estaba centrada en Estados Unidos. Durante muchos meses, el Comité Federal de Mercado Abierto se abstuvo de recortar los tipos de interés por temor a que la inflación pudiera reacelerarse en medio de las políticas arancelarias implementadas por la administración de Donald Trump. Desde diciembre de 2024 hasta septiembre de 2025, la Fed mantuvo su tasa de referencia en el rango de 4.25%–4.50%.
El punto de inflexión llegó con los datos del mercado laboral, que señalaban tanto una disminución del empleo como un aumento de la tasa de desempleo, lo que finalmente proporcionó el argumento clave para iniciar los recortes de tasas. Desde entonces, el rango de tipos de interés ha caído al 3.5-3.75%. Mientras tanto, la inflación estadounidense se mantuvo por encima del objetivo de la Reserva Federal, con la lectura del IPC de noviembre en un 2.7% interanual. Sin embargo, esta cifra estuvo muy por debajo de las expectativas del mercado, que eran del 3.1%.
Esta sorpresa desinflacionaria, en lugar de debilitar al dólar estadounidense, avivó un fuerte aumento del apetito por el riesgo. El capital global fluyó hacia las acciones estadounidenses y el dólar, en lugar de hacia el yen, tradicionalmente considerado un refugio seguro. Como resultado, el par USD/JPY subió en lugar de caer tras la subida de tasas de Japón.
Debilidad del Yen frente a las Principales Divisas
El efecto combinado de estos factores ha sido un continuo debilitamiento del yen frente a las principales divisas. El factor decisivo es la marcada disparidad en los tipos de interés reales. Mientras que el tipo real de Japón sigue siendo profundamente negativo, el tipo real de Estados Unidos se sitúa aproximadamente en +1.44%, calculado a partir de los rendimientos de los bonos alrededor del 4.14% y una inflación del 2.7%.
Esta brecha de más de 3.5 puntos porcentuales ha reactivado las estrategias de carry trade, en las que los inversores se endeudan en yenes de bajo rendimiento para invertir en activos en dólares estadounidenses de mayor rendimiento. Mientras la Reserva Federal no inicie recortes agresivos de tipos o el Banco de Japón no acelere significativamente su ciclo de ajuste monetario, la fuerza gravitacional fundamental de los mercados globales probablemente seguirá favoreciendo al dólar en detrimento del yen.














