El pasado 13 de agosto una serie de datos económicos llamaron la atención. Estos datos revelaron que la economía japonesa había crecido un +1,0% (y + 4,0% sobre una base anualizada) en el segundo trimestre de 2017.

Además, este fue el sexto trimestre consecutivo en el que la economía japonesa ha crecido. Como consecuencia de estos datos, Japón ha saltado directamente a la cima de la tabla de crecimiento del G7 (con sólo China creciendo a un ritmo más rápido, entre las principales economías del mundo).

Después de décadas de estancamiento, ¿podría la economía japonesa finalmente estar de vuelta en el camino del crecimiento? Y si esto es así, ¿qué significará esto para el Yen, los arquitectos de la recuperación el Primer Ministro Shinzo Abe y el gobernador del Banco de Japón Haruhiko Kuroda?

¿Qué está pasando con el PIB japonés?

Entonces, ¿qué es lo que ha estado sucediendo entre bastidores en la economía japonesa para impulsar este impresionante crecimiento? ¿Es sostenible? ¿Y cómo se compara con los datos históricos del crecimiento del país?

Cuando buscamos en los datos encontramos que hubo contribuciones de los consumidores y la industria. Los consumidores han estado gastando. El consumo de los hogares se incrementó en +0.5% en los tres meses hasta finales de junio de 2017. Podemos ver claramente la fuerte tendencia de aumento en el gasto de los hogares en el gráfico de abajo.

Gasto de los hogares en Japón

El sector empresarial ha contribuido también con un aumento del +0,4% en el gasto de capital y un 2,4% en el gasto empresarial global. Podemos ver claramente la mejora en la confianza empresarial en el segundo gráfico que traza esa métrica frente a la tasa de crecimiento del PIB del país.

Datos del PIB de Japón y de confianza del sector empresarial del país

Ambos indicadores tienen una tendencia más alta y la economía también se está volviendo más productiva, tanto con el PIB nominal per cápita como con la inflación ajustada por habitante. Aunque esos datos necesitan ser vistos a la luz de la población decreciente de Japón.

El desempleo cayó a sólo 2,8% en junio de este año, lo que equivale efectivamente a una condición casi ideal del sector laboral. Pero de manera reveladora, el crecimiento de los salarios permanece en gran parte ausente, como lo ha hecho durante gran parte de la última década.

La inflación, o más bien la falta de ella, ha obstaculizado la economía japonesa durante décadas. La inflación ha promediado efectivamente un 0,00%, por año, en los últimos 20 años.

El Banco de Japón ha fijado una tasa de inflación del 2% anual. Pero a partir de junio de 2017, los precios en Japón crecieron sólo +0.4% por ciento a nivel anual. Como, de hecho, han hecho durante tres meses en sucesión. Por supuesto que esto es ciertamente alentador, ya que no hemos vuelto a la deflación. La tasa de inflación permanece muy por debajo de los objetivos del banco central. No es de extrañar entonces que el BoJ ha empujado hacia atrás la fecha en que espera alcanzar el objetivo del 2% hasta el 2019. Los problemas estructurales en la economía y la sociedad japonesa en conjunto junto con las presiones de la globalización, han mantenido la inflación a la baja.

Cambios estructurales y sociales en Japón

Por supuesto, las tasas de interés en Japón están en territorio negativo como parte de los intentos del BoJ de estimular la economía. Con la esperanza de reducir el ahorro y estimular el gasto entre una población que históricamente ha estado entre los ahorradores más eficientes del mundo. En Japón tradicionalmente han sido las mujeres las que se han ocupado de las finanzas de una familia. En gran medida, las mujeres han sido socialmente excluidas de la mano de obra japonesa ya que siempre se ha esperado que se casen, dejen el trabajo y tengan hijos y que además no regresen al trabajo después de esto.

Pero la demografía de Japón ha acelerado el tan necesario cambio social. Una población en declive y que envejece cada vez más ha significado que las mujeres están ahora volviendo al trabajo y ayudando a impulsar la recuperación. De hecho, ahora hay más mujeres japonesas en el lugar de trabajo que sus contrapartes americanas según datos de la OCDE.

Curiosamente, una de las cohortes más activas de mujeres trabajadoras está en el grupo de edad de 55-64. A partir de mayo de 2017, más del 60% de las mujeres japonesas mayores de edad estaban trabajando o en busca de un trabajo. Esto debe ser aplaudido, pero puede decir más sobre la disminución de los niveles de vida de la generación anterior en Japón que sobre los cambios en las actitudes sociales.

Los datos de Bank of America muestran que una de cada cuatro personas de más 65 años de Japón vive ahora por debajo de la línea de pobreza. Una cifra que es 40% más alta que para la población en general. Pero ya sea por necesidad o por elección, el regreso de las mujeres mayores al sector laboral es uno de los cambios marginales que está marcando una diferencia en la economía japonesa.

Fuerzas externas en la economía de Japón

Por supuesto uno de los pilares de la recuperación «Abeonomic» ha sido el yen débil. Sin embargo, a lo largo de 2017, el yen se ha fortalecido, socavando así la política de exportación de Japón basada en la debilidad del yen.

Tipo de cambio del USD/JPY y Rendimientos del bono del Tesoro de Estados Unidos a 1 años

¿Porque se está apreciando el yen cuando los inversores no reciben ninguna ganancia por mantenerlo en su posición? Y en algunos casos incluso pagan por el privilegio. ¿Qué está pasando aquí exactamente? La respuesta se encuentra en el estatus de los yenes como moneda de reserva, lo que en términos modernos hace que sea un refugio seguro. Claramente, hay un gran debate acerca de por qué el yen ha conservado ese estatus dado el estancamiento de la economía japonesa en los últimos 30 años.

Podríamos discutir durante horas sobre este tema. Pero para decirlo simplemente se reduce a la liquidez. El yen es la tercera moneda más líquida del mundo (después del dólar y el euro). Cien billones de yenes se comercializan diariamente en los mercados de divisas alrededor del mundo. El estatus de divisa de reserva del yen es algo así como una espada de doble filo para las autoridades monetarias japonesas dado que significa que no siempre están en control de su propia moneda. Más bien, el yen es a menudo impulsado por fuerzas externas, es decir por los llamados «espíritus animales» en el mercado. Estas son en gran parte manifestaciones de la codicia y el miedo o apetito por el riesgo y aversión por el riesgo, como se conocen más comúnmente.

El gráfico anterior representa el par USD/JPY (dólar/yen) con una línea azul, frente a un indicador de riesgo clásico, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años (mostrado en verde). Se puede ver que los dos instrumentos se mueven en armonía. En períodos de riesgo, los rendimientos de los bonos caen y el yen se fortalece (el tipo de cambio del USD/JPY se reduce) a medida que el capital busca un refugio seguro. Pero cuando el apetito por el riesgo retorna, esos mismos rendimientos de los bonos suben y entonces el yen se debilita una vez más (el tipo de cambio del USD/JPY se incrementa). Si la economía de Japón puede mantener su reciente impulso y la inflación se mantiene en el territorio positivo, entonces las actitudes del mercado hacia la moneda pueden sufrir un cambio sutil y el yen podría llegar a ser visto tal como merece por derecho propio. Y no sólo como un refugio seguro durante las tormentas de los mercados.

Las tensiones recientes debido a Corea del Norte ocasionaron que el yen fuera utilizado nuevamente como refugio seguro y esto ocasionó que el USD/JPY alcanzará un mínimo de $108.724. Conforme esas tensiones retrocedieron, el yen bajo y volvió a cotizarse primero a 109 y luego a 110 contra el dólar. El problema, para el primer ministro Shinzo Abe y el gobernador del BOJ Kuroda, vendría si los flujos en busca de un refugio seguro coinciden con un mayor apetito del mercado por el yen. En ese caso, podemos ver una repetición del tipo de fuerza en el yen que presenciamos en los primeros seis meses de 2016. Si esto persistiera podría detener el lado exportador de la recuperación económica en Japón.

Por supuesto, si la economía japonesa se desploma y su comportamiento vuelve a caer en los malos hábitos que la han perseguido desde finales de los ochenta y principios de los noventa, entonces el yen puede debilitarse una vez más. Irónicamente, eso sería una recompensa por el fracaso, un riesgo económico moral si lo desea. Debido a que el yen más débil probablemente impulsaría el crecimiento de las exportaciones una vez más, proporcionaría suficiente impulso para mantener la economía en estasis, pero no lo suficiente como para resucitar completamente al paciente.

El par USD/JPY se ha movido un 5,4% año hasta la fecha y hay muchas probabilidades de que vamos a ver como continúa la volatilidad y las oportunidades de negociación en este mercado así como en los otros pares del yen durante el resto del año e inicios del 2018 ,seguramente, cuandoShinzo Abe y Haruhiko Kuroda se van a presentar para la reelección.

Por lo tanto, el panoramana para el yen continuará siendo interesante.

Fuente: Broker Pepperstone