Esta semana ha comenzado con un nuevo precedente. No es el desempeño volátil de las acciones, bonos o divisas lo que atrae toda la atención, sino los movimientos en los precios del petróleo. El petróleo crudo estadounidense ha caído hasta niveles debajo de $20 por primera vez en más de 17 años, y los operadores continúan apostando a que la baja generalizada en el consumo de combustible a nivel mundial y la guerra de precios entre los principales productores continuarán afectando los precios.

Se cree ampliamente que el excedente de petróleo alcanzará los 25 millones de barriles por día en abril, un nivel que incluso podría dificultar la búsqueda de almacenamiento para este exceso de suministro. Si bien la presente situación no es rentable para los productores de mayor costo, muchos de ellos todavía esperan que otros productores cierren la producción primero. Es probable que este juego de desgaste arrastre los precios aún más bajo e incluso un precio de $10 por barril ya no es inimaginable. A ese nivel, los productores de mayor costo no tendrán más remedio que cerrar la producción. Sin embargo, la demanda a largo plazo es lo que determinará dónde estarán los precios para fin de año, y eso dependerá en gran medida de la profundidad de la recesión y la forma de la recuperación posterior.

Esta vez, el impacto de la caída de los precios del petróleo en las acciones y otras clases de activos no va a ser fuerte, ya que ya no actúa como una medida de riesgo.Los futuros de índices de acciones estadounidenses se movieron al alza a pesar de que el petróleo WTI se encontraba en un mínimo de 17 años.

Es probable que los inversores consideran que en cuestión de varias semanas o un par de meses, podemos volver a la normalidad, pero esta puede ser una apuesta muy arriesgada. En los últimos 10 días, la tasa de crecimiento de las infecciones por coronavirus se mantuvo en 11.4%, y si las infecciones continúan creciendo al ritmo actual, el número de contagios alcanzará una cifra de más de dos millones en los próximos 10 días. A menos que veamos una disminución importante en estos números, cualquier recuperación en los activos de riesgo puede resultar temporal.

Si bien la Reserva Federal y otros bancos centrales importantes a nivel mundial, junto con las medidas de política fiscal ,han contenido en gran medida el daño económico, es la situación de salud y la disminución de la curva de conteo de contagios de coronavirus llo que dictará la gravedad de la próxima recesión. Actualmente, podemos esperar que los precios de los activos sigan siendo volátiles hasta que se comprenda mejor la situación.

En cuanto a los datos económicos, esta semana tendremos la publicación de las cifras revisadas de indicadores PMI a nivel global. A pesar de que el valor de este indicador para Europa ya fue bastante malo la primera que vez se publicó, podemos esperar que las cifras revisadas sean aún peores ya que ahora se han recopilado más datos. Dado que el sector de fabricación en Europa ya se había deteriorado incluso antes de la propagación del virus, las nuevas cifras no tendrán mucho impacto en los mercados. Sin embargo, será interesante ver qué nos dicen los datos del ISM sobre la economía de los Estados Unidos.

Las nóminas no agrícolas del viernes en Estados Unidos serán el centro de atención de inversores y operadores después de que más de tres millones de estadounidenses presentaron reclamos por desempleo la semana pasada. Dado que la mayoría de las políticas para reducir el impacto del coronavirus no estuvieron vigentes hasta finales de marzo, el informe de empleos no reflejará el impacto total del brote del virus, por lo que probablemente tendremos que esperar hasta abril para ver el verdadero impacto. Sin embargo, cada dato económico será monitoreado de cerca para tener una mejor comprensión del impacto de la pandemia en la economía global.

Gráfico del USDOil

Precio del USOil alrededor de 20.00

Temores de los mercados por la recesión mantendrán al dólar estadounidense impulsado

Al inicio de esta semana el índice del dólar (DXY) está deteniendo su caída, luego de registrar pérdidas en seis sesiones diarias consecutivas y actualmente está probando el nivel de soporte en 98.35. Con la disminución de la crisis de financiación del dólar, dado que la Reserva Federal ha trabajado con otros bancos centrales para mejorar el acceso de los mercados financieros globales al dólar, las caídas del DXY parecen haberse detenido, por el momento.

La demanda por el dólar debería mantenerse elevada, ya que la economía mundial entrará en recesión debido a la pandemia de Covid-19. Esto sugiere que las ganancias fáciles que han tenido otras monedas frente al USD en las sesiones recientes pueden estar llegando a su fin. Los inversores analizarán las nóminas no agrícolas de Estados Unidos que se publicarán este viernes, junto con otros indicadores económicos mundiales que se darán a conocer esta semana, para determinar la posible gravedad de la contracción económica.

El dólar inició la semana con un alza generalizada frente a las otras divisas, ya que la aversión al riesgo generalizada hizo que muchos inversores movieran su dinero hacia la moneda más líquida del mundo.

El informe de empleos de Estados Unidos el viernes podría generar volatilidad en los mercados financieros y aumentar aún más el apetito por el dólar.

En lo que respecta a la imagen técnica, el índice del dólar está experimentando un repunte en los gráficos diarios. Un cierre diario sólido por encima de 99.00 podría desencadenar un movimiento hacia 99.90. Si 99.00 demuestra ser una fuerte resistencia, los precios podrían caer nuevamente a 98.40.

El oro se mueve alrededor de $1630

El oro está luchando por encontrar una dirección después de tener su mejor semana desde 2008, ya que los inversores esperan nuevos datos económicos para evaluar el daño causado por el nuevo brote de coronavirus.

El metal precioso probablemente permanecerá confinado en un rango estrecho hasta que aparezca un nuevo catalizador direccional en el mercado. Si el dólar recupera su lugar entre los principales activos de aversión al riesgo debido a los temores de recesión global, esto puede frenar el potencial alcista del oro. En cuanto a la imagen técnica, los precios podrían subir hasta $1675 o más si consigue un cierre diario sólido por encima de $1630. Alternativamente, si el mercado del oro se ve dominado por una debilidad sostenida, el precio podría llegar hasta $1600.