Actualmente hay un sentimiento mixto hacia el dólar al comienzo de la nueva semana de negociación. El dólar ha subido marginalmente frente al euro, la libra y el dólar australiano, aunque ha aumentado con fuerza frente a las monedas de las economías emergentes. Los inversores ahora vuelven sus ojos a la lira turca después de que los mercados de Turquía reanudasen sus operaciones tras unas vacaciones de una semana. La Lira turca ha bajado más del 3% para el momento en que fue escrito este artículo, lo que parece haber pesado en el Rand con la moneda sudafricana por debajo del 1% frente a su contraparte estadounidense.

Sin embargo, el dólar está mostrando un rendimiento mucho menos consistente contra las divisas de la región de Asia, con el dólar de Singapur, la rupia india y el yuan chino como las únicas monedas que han bajado frente al USD el lunes. El won coreano, la rupia indonesia, el ringgit malasio y el baht tailandés se han fortalecido. Esto podría vincularse a algunas expectativas después del discurso de Jerome Powell en Jackson Hole en donde indicó que el ritmo del ajuste monetario de la Reserva Federal el próximo año no reflejará el número de aumentos de tasas de interés esperados para 2018.

Hay algo de consenso mixto con respecto a si el discurso de Jerome Powell en Jackson Hole puede considerarse como dovish o hawkish. Algunos ven esto como un indicativo de que la Reserva Federal de Estados Unidos no ve razones para acelerar los aumentos de las tasas de interés, pero el mismo mensaje de que habrá subidas adicionales y graduales» de los tipos de interés, sugiere que la Reserva Federal sigue comprometida con el cambio consecuente de la política monetaria estadounidense.

Este consenso mixto es quizás la razón por la cual el dólar está mostrando signos de un rendimiento variado en la actualidad en contra de distintas monedas.

Donde podemos esperar que regrese la volatilidad esta semana es en la Lira turca después de que los mercados en Turquía reanuden sus operaciones después de unas vacaciones de una semana. La mayoría de los analistas esperan que la Lira permanezca bajo presión durante un tiempo ya que las mismas preocupaciones estructurales que aterrorizaron a los operadores y que ocasionaron que se alejaran de los los activos turcos aún permanecen sin cambios. Los temores sobre un posible recalentamiento de la economía, el aumento del déficit de la cuenta corriente, un conflicto en la independencia central y el inminente aumento de las presiones inflacionarias son suficientes para evitar que los inversores comiencen a colocar su dinero en la lira turca.

El Rand sudafricano es otra moneda que permanecerá en el radar de los operadores. Anteriormente había mostrado sensibilidad ante las preocupaciones de contagio después de la caída libre en la Lira turca a principios de este mes, antes de que la moneda sucumbiera a nuevas presiones de venta aún más recientemente por la preocupación de que Sudáfrica podría ser la siguiente en enfrentar la ira del presidente Trump. El presidente de Estados Unidos tuiteó recientemente sobre uno de los temas más delicados en la historia posterior al apartheid, la reforma agraria. El tweet de Trump inicialmente generó temores de que Sudáfrica pudiera encontrarse inesperadamente como la próxima nación en caer bajo el foco de atención del presidente Trump, siguiendo la línea de Turquía, Irán, Rusia, China y Corea del Norte por nombrar solo algunos en los últimos meses.

Cohen, Manafort y Trump! ¿Que sigue?

La semana pasada ha sido terrible para el presidente Trump. Su ex presidente de campaña Paul Manafort fue declarado culpable de ocho cargos de fraude bancario e impositivo el martes, mientras que su ex abogado personal Michael Cohen se declaró culpable de violaciones de financiamiento de campaña y otros cargos el mismo día. Los inversionistas que creen que las políticas de Trump fueron los atributos clave de la reciente escalada del mercado de valores pueden comenzar a preocuparse ya que las especulaciones de que podría ser acusado están creciendo día tras día. Después de todo, él es quien establece el camino para las políticas fiscales.

Sin embargo, al observar el desempeño de los mercados de la semana pasada, parece que a los inversionistas realmente no les importa el drama que está sucediendo en la Casa Blanca. El S&P 500 cerró con un nuevo precio récord el viernes y despejó todas las dudas de que estamos en el mercado alcista más extendido en la historia de Estados Unidos.

Aunque es difícil saber qué sucederá a continuación, vale la pena mirar la historia y ver cómo reaccionaron los mercados ante los juicios de los presidentes anteriores. El escándalo de Watergate llevó a la renuncia del presidente Richard Nixon en agosto de 1974. Las acciones ya estaban en un mercado bajista desde 1973 debido al colapso del sistema de Bretton Woods, la devaluación del dólar y la crisis del petróleo de 1973. Dos meses después de la destitución de Nixon, los mercados encontraron un mínimo y se recuperaron en más del 50% en menos de un año. Mientras tanto, el intento de destitución de Clinton a fines de la década de 1990 por la Cámara de Representantes ocurrió durante una expansión económica robusta y a los inversionistas no pudo haberles importado menos. Los mercados continuaron recuperándose hasta el estallido de la burbuja puntocom.

Estos dos ejemplos históricos confirman que a los inversores en realidad no les importa quién es el presidente. Es importante el crecimiento económico, las políticas fiscales, las políticas monetarias y el crecimiento de los ingresos.

La actual agitación política no afectará la expansión económica o el empleo. Las empresas estadounidenses continúan beneficiándose de los recortes de impuestos y obtuvieron la desregulación deseada.

En lo que los inversores deberían centrarse más es que camino seguirá la Reserva Federal a medida que la curva de rendimiento se acerca a la inversión. Si el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, decidiera desacelerar el ritmo de la política de ajuste, esto podría proporcionar un impulso adicional a las acciones mientras debilita al dólar. El ruido político agregará algo de volatilidad, pero no cambiará la tendencia.