La  invasión rusa de Ucrania está extendiendo  la volatilidad de 2022 en los mercados bursátiles y de materias primas.

La invasión rusa de Ucrania está causando conmoción en prácticamente todas las clases de activos del mundo. Los activos de riesgo, como las acciones, están cayendo. Los activos de refugio seguro tradicionales como los bonos del Tesoro y el oro están aumentando. Y el petróleo y otras materias primas clave están aumentando en un momento en que la inflación de Estados Unidos acaba de alcanzar un máximo de cuatro décadas.

Pero por desastroso y desconcertante que pueda ser el impacto del conflicto militar más grande de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, el mejor curso de acción para la mayoría de los inversores minoristas es mantener la calma y continuar, dicen los estrategas de mercado.

En pocas palabras, no se deje dominar por el pánico.

Por un lado, vender en un mercado en caída (el S&P 500 está oficialmente en territorio de corrección ahora) es lo opuesto a lo que hacen los inversores exitosos. La idea es comprar bajo, después de todo.

Igualmente importante es el hecho de que nadie sabe qué significa en última instancia la invasión de Ucrania por parte de Rusia para todo, desde los precios de la energía hasta la política monetaria.

Y luego está el caso de que, históricamente hablando, las acciones tienden a recuperarse rápidamente después de haber sido afectadas negativamente por la agitación internacional.

Impacto del conflicto entre Rusia y Ucrania en el mercado global

La geopolítica como elemento que sacude los mercados no es algo nuevo. Es típico que la reacción inmediata a los eventos geopolíticos sea la más dramática. La buena noticia es que el impacto tiende a ser de corta duración, solo dura entre uno y tres meses.

Lo más importante es que la historia muestra que 12 meses después de eventos como esta crisis actual, el mercado tiende a subir. De hecho, el historial del mercado es de resiliencia en tiempos de conflicto.

A pesar de lo devastador que podría ser un gran conflicto entre Rusia y Ucrania, la verdad es que las acciones probablemente podrán resistir la lucha geopolítica, aunque a corto plazo los mercados de valores se vean sacudidos.

La conclusión es que si no hay una recesión, las acciones tienden a encarrilarse con el tiempo. Pero eso no significa que Wall Street no vaya a sufrir serias perturbaciones a corto plazo.

El petróleo toma el centro de atención de los inversores

La crisis actual ha repercutido en los mercados de materias primas. Los futuros del petróleo crudo Brent de referencia global superaron los $100 por barril por primera vez desde 2014. Los consumidores pueden esperar precios más altos en las gasolineras, y pronto podríamos ver precios superiores a los $4 por galón en Estados Unidos.

Sin embargo, es importante recordar que $100 por barril es un precio nominal. Ajustado a la inflación, el crudo necesitaría superar los 120 dólares el barril para alcanzar los niveles de 2014. La última vez que estuvimos allí, los productores de petróleo de esquisto de Estados Unidos gastaron aproximadamente $500 mil millones en capital para aumentar la producción, y los precios del crudo se desplomaron en poco tiempo.

La industria del petróleo de esquisto de Estados Unidos ha adoptado un mantra de «disciplina de capital» para el ciclo actual, ya que no quiere repetir sus errores de hace ocho años. Queda por ver cuánto tiempo los productores aguantarán hacer nuevas inversiones, pero el petróleo siempre ha sido, y siempre será, cíclico. Como dice el refrán, la cura para los precios altos son los precios altos.

Aumentan los temores a la inflación

La acción en otros mercados de materias primas también se suma a la ansiedad por la inflación. Los precios de una serie de commodities agrícolas están aumentando, ya que Rusia y Ucrania juntas representan alrededor del 20 % de las exportaciones mundiales de maíz y el 25 % de las exportaciones de trigo.

Es importante saber que algunos economistas no están de acuerdo acerca de si estos desarrollos geopolíticos e inflacionarios son los asesinos automáticos de la economía que más temen los inversores.

«Cualquier efecto directo en la economía de Estados Unidos probablemente será limitado porque los vínculos comerciales son débiles y es probable que los precios de las materias primas energéticas se vean mucho menos afectados en ese país que en Europa», escribió el economista jefe de Goldman Sachs, Jan Hatzius. «Nuestros datos implican que un aumento de $10 por barril en el precio del petróleo aumenta la inflación general de Estados Unidos en un 0,2%, pero reduce el crecimiento del PIB en poco menos de 0,1 puntos porcentuales».

Haitzus agrega que no espera que la invasión rusa de Ucrania impida que la Reserva Federal suba constantemente las tasas de interés en sus próximas reuniones (0.25% en cada reunión), aunque sí creemos que la incertidumbre geopolítica reduce aún más las probabilidades de un incremento del 0.5% en marzo».

De manera más pesimista, David Rosenberg, economista jefe y estratega de Rosenberg Research, dice que las crisis de precios no podrían llegar en peor momento. Los futuros del petróleo, el níquel y el aluminio se están disparando a medida que los inversores sopesan el riesgo de interrupciones en el suministro por posibles sanciones occidentales en contra de Rusia, señala.

«Este es claramente un shock estanflacionario potencialmente enorme para la economía mundial en un momento en que las presiones de cuello de botella inducidas por la pandemia sólo muestran signos de una ligera recuperación», escribe Rosenberg.

Sin duda, es cierto que el aumento de los precios de los commodities agrícolas y energéticos solo exacerba las preocupaciones sobre la inflación, una preocupación principal tanto para los inversores como para la Reserva Federal. Como tal, el conflicto en Europa del Este podría reforzar las preferencias actuales del mercado, que incluyen un apetito por acciones de valor a expensas de las acciones de crecimiento.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha aumentado el riesgo de ganancias bajas para las empresas estadounidenses, dado que un shock en los precios del petróleo en medio de un cambio agresivo en la postura de la Fed centrado en la inflación podría afectar aún más la confianza de los inversores y las perspectivas de crecimiento.

Buenas noticias para los traders de commodities

Pero aunque varios estrategas comparten preocupaciones similares, especialmente en lo que se refiere a los precios de los commodities energéticos, la perspectiva no es en absoluto blanca o negra.

Si el resultado [de la crisis actual] es similar a la anexión de Crimea por parte de Rusia, debería haber un impacto mínimo en la economía estadounidense, de acuerdo a varios analistas. Los precios más altos del petróleo podrían ser un factor a tomar en cuenta, pero actualmente los commodities energéticos son mucho más neutrales en su efecto sobre la economía que en décadas pasadas.

Si los precios de la gasolina continúan aumentando, incluso eso no es algo del todo malo. Si bien los precios más altos del combustible aumentarían la inflación y reducirían el gasto de los consumidores, también podrían impulsar la inversión comercial al alentar una mayor exploración.

Además, el aumento de los precios de los commodities energéticos claramente ha sido una buena noticia para los ETF de energía, que se han disparado en medio de la crisis. Eso incluye fondos centrados en acciones como Energy Select Sector SPDR Fund, así como ETFs tales como United States 12 Month Oil Fund LP que exponen a los inversores a futuros de materias primas, pero de manera indirecta.

Además, el oro y los ETF de oro han florecido a medida que ha resurgido el apetito por los refugios seguros. El SPDR Gold Shares, un ETF respaldado por oro físico guardado en una bóveda en Londres, ha subido alrededor de un 4% desde principios de 2022, frente a una caída de casi el 9% en el S&P 500.

En solo un par de meses, los inversores han dado un giro radical hacia el oro. Las tensiones en Ucrania siguen siendo el principal impulsor del repunte anterior del oro por encima del nivel de 1.900 dólares.

La invasión rusa de Ucrania también aumenta ciertos riesgos específicos de distintas industrias.

La industria automotriz global, por ejemplo, ya está lidiando con la escasez de materias primas. Y acciones como Ford y General Motors han tenido problemas últimamente en parte debido al potencial del conflicto para crear dolores de cabeza adicionales en la cadena de suministro.

Rusia es el mayor exportador mundial de paladio por lo que existe la posibilidad de que se produzcan más interrupciones en la cadena de suministro de automóviles dado que el paladio se utiliza en convertidores catalíticos.

Por el contrario, eso podría significar cosas buenas para el Aberdeen Standard Physical Palladium Shares ETF, un ETF que, al igual que GLD, está respaldado por paladio físico en una bóveda de Londres. PALL es el fondo de este tipo más popular con unos 400 millones de dólares en activos.

Conclusiones

Los mercados mundiales seguirán agitados durante las próximas semanas. El ataque del jueves a Ucrania ha arrojado todo tipo de posibilidades que no estaban previstas hasta hace unas semanas.

Este es el desafortunado telón de fondo para el mercado con el que los inversores minoristas tienen que vivir en este momento. Pero a pesar de lo dramática que puede ser la acción del precio en varias clases de activos, eso no debería cambiar el cálculo básico o los planes a largo plazo de la mayoría de los inversores minoristas.

Si bien puede haber cierta volatilidad adicional a corto plazo, estos eventos de disrupción históricamente presentan oportunidades, siempre que no siga una recesión. En esta etapa, la recesión no es una preocupación.

Por más difícil que sea, quedarse quieto es a menudo el mejor curso de acción cuando reinan la incertidumbre y la volatilidad.