Los traders en todos los mercados financieros han tratado de identificar los máximos en el mercado durante generaciones, ya que conocen el potencial de ganancias al realizar operaciones de venta en corto exitosas al final de una tendencia alcista, pero la mayoría de las predicciones fallan ya que en la mayoría de los casos el precio retoma su tendencia alcista y rompe al alza hasta alcanzar máximos más altos (de ahí el principio que aplican muchos traders de no ir contra la tendencia). Es lamentable, porque los máximos se pueden predecir con una precisión sorprendente, siempre y cuando se generen los atributos técnicos que apuntan a precios considerablemente más bajos.

Considere la dinámica emocional en juego en estos puntos de inflexión. Una tendencia bajista finalmente termina, produciendo precios más altos en una serie de movimientos alcistas que atraen a una gran cantidad de participantes en el mercado. El sentimiento cambia constantemente a lo largo de este proceso alcista, en el cual el pesimismo excesivo es reemplazado primero por el optimismo cauteloso y luego por la codicia que a la larga produce optimismo excesivo.

Este estado de euforia genera una ceguera ante el riesgo que alienta a los traders menos hábiles a comprar el activo o instrumento a precios cada vez más altos, a menudo hasta alcanzar máximos históricos que no presentan ninguna resistencia a la tendencia alcista. Las tendencias pueden intensificarse aún más en este punto y entrar en una fase de clímax que genera señales de advertencia que indican a los analistas técnicos que el movimiento alcista probablemente está llegando a su fin.

Durante esta fase maníaca usualmente se alcanzan volúmenes de negociación record, con un gran número de compradores incorporándose a la tendencia y generando condiciones técnicas de sobrecompra que indican la evaporación de la presión de compra. A su vez, el precio invierte su dirección con fuerza, cayendo en un rango de negociación que señala un período de ventas activas de los participantes más fuertes del mercado, mientras que los participantes menores se aferran con fuerza a la tendencia positiva o se mantienen a la espera, lo que eventualmente provee el impulso suficiente para una nueva tendencia bajista.

Patrones de distribución

La fase de clímax no se requiere para la formación de un máximo en el mercado, pero proporciona apoyo adicional para el proceso en que el precio alcanza un máximo, cuando esto ocurre. El comportamiento de la acción del precio puede desarrollarse en formas menos obvias, con una alta acción vertical de los precios desarrollándose con un volumen relativamente bajo o una baja acción vertical del precio con un alto volumen de negociación. En todos los casos, es importante tener en cuenta que la última fase de una tendencia alcista siempre marca la primera fase del rango de negociación posterior, con los primeros retrocesos del precio generando parámetros matemáticos y emocionales para el patrón en evolución.

Es por eso que los traders inteligentes vigilan la acción de acción con respecto a la primera reversión conforme un rango de negociación evoluciona, en busca de pruebas de una conducta agresiva de venta consistente con un clímax de la tendencia alcista. La profundidad del retroceso puede ofrecer pistas adicionales sobre la futura dirección bajista del patrón, de tal forma que un retroceso del 100% del último movimiento alcista sirve para señalar un primer evento de fallo que a menudo se observa en los máximos importantes.

Máximo fallido en una tendencia alcista

En el gráfico anterior vemos que el precio alcanzó un máximo histórico en junio de 2014, cuando subió por encima del nivel máximo alcanzado en el 2007, que estuvo cerca de 114. La tendencia alcista estuvo acompañada por el volumen más alto en un año, pero el movimiento se estancó sólo cuatro puntos por encima del máximo anterior, dando paso a un retroceso del 100% de la onda de tendencia alcista en junio (triángulo rojo). Este primer fallo genera una alerta roja, que nos indica que la tendencia alcista podría estar llegando a su fin. La distribución estable en septiembre, la cual es señalada por una caída en el indicador On Balance Volume (OBV), produjo un patrón de doble techo bajista y una ruptura que inició una caída del precio hasta alcanzar un mínimo de 18 meses.

Las tendencias de forma natural se alternan con períodos en que el precio se mueve en rangos con límites más o menos fijos y sin una tendencia clara. A pesar de las divergencias técnicas, en la mayoría de los casos no sabemos si un rango de negociación va a generar un movimiento  de continuación hasta alcanzar un nuevo máximo, manteniendo la tendencia intacta, o habrá una inversión que completará un máximo y dará inicio a una nueva tendencia bajista. Esta mecánica binaria nos indica que debemos prestar mucha atención al desarrollo de los precios y el volumen dentro del rango, en busca de pistas que proporcionen los datos que necesitamos para elegir la dirección y entrar al mercado, por delante de la mayoría de los traders en la medida de lo posible.

Operaciones de venta después de encontrar un máximo

Operación de venta a partir de un máximo fallido

En el gráfico anterior el precio realizó un fuerte movimiento alcista que inició alrededor de 1,50 en septiembre y subió más de 500%, alcanzando un clímax en noviembre en el cual se negociaron cerca de 50 millones de acciones, 20 veces el volumen promedio diario de 2,5 millones. Una barra de inversión de amplio rango produjo una alerta roja, ya que el precio cayó casi 3 puntos desde el máximo de la tendencia alcista. Posteriormente el precio formó un patrón de triángulo descendente bajista mientras que el indicador OBV reveló una distribución activa. El precio rompió a la baja en marzo, llegando a caer con fuerza hasta el punto de inicio de la tendencia alcista en una sola sesión.

Los vendedores en corto centran su atención en el triángulo descendente, un patrón de precios relativamente común que se identifica mediante dos máximos más bajos que forman una línea de tendencia bajista con picos en donde se puede vender. Un intento de movimiento alcista desde diciembre hasta enero se encuentra con una zona donde existe una alta presión de venta, de tal forma que los máximos se forman en función de los requerimientos bajistas del patrón. Mientras que una brecha de rompimiento bajista del precio confirma la tendencia a la baja, hay pocas maneras para que los inversores se beneficien a menos que estuvieran posicionados antes de que ocurriera la ruptura.

Las operaciones con entradas tempranas constituyen la base de las estrategias agresivas. En este caso, una venta corta tiene sentido después del tercer máximo debido a que el patrón clásico es fácilmente reconocible y muestra un precio de entrada bien definido en el soporte horizontal cerca de 4,25. Además, un stop-loss se puede colocar justo por encima de la línea de tendencia bajistas de máximo más bajos, lo que limita el riesgo a menos de un punto, a menos que se produzca una fuerte brecha alcista en el precio.

Encontrar un precio de entrada de poco riesgo para operaciones de venta puede ser difícil cuando los niveles de ruptura no están claramente delineados. Esto ocasiona que los vendedores en corto tengan que elegir un conjunto de estrategias, dependiendo de la calidad del patrón y el número de niveles de soporte en juego. En general, esto se traduce en posiciones tempranas cuando el patrón se ve perfecto, las cuáles persiguen precios más bajos, y cuando un catalizador desencadena una ruptura bajista muchos traders permanecen a la espera de que el precio realice un retroceso alcista hasta la resistencia cuando un mercado de movimiento rápido no permite una entrada de impulso consciente de los riesgos.

Una ruptura bajista a partir de un patrón que señala un máximo en el mercado debe contar con un volumen superior al promedio y ocasionar la caída del precio muy por debajo del soporte inmediato. Las pequeñas penetraciones del soporte, sobre todo cuando el rango de negociación aún se está formando través de oscilaciones de precios rápidas, son más propensas a indicar la acción de programas algorítmicos depredadores en lugar del típico comportamiento emocional de los traders al darse cuenta que están atrapados en una nueva tendencia bajista.

El trader puede evitar perder su dinero al entrar en estos mercados peligrosos mediante el uso de la fuerza relativa (ver indicador RSI) y evitando la apertura de posiciones hasta que los ciclos estén alineados a su favor. Además, debe evitar las posiciones de venta cuando el OBV muestra mayor interés de compra de lo esperado. Este indicador produce patrones similares a los precios, con soportes y reistencias bien definidos y por lo general cuando ocurre una ruptura en el precio también se produce un rompimiento similar en el OBV. Si no es así, la divergencia alcista puede ser señal de una trampa para vendedores (bear trap) y un short squeeze (condición en la cual el precio sube con suma fuerza y rapidez y que ocurre cuando hay una falta de oferta y un exceso de demanda en el mercado).

Conclusión

La apertura de posiciones de venta en patrones que indican un posible máximo en el mercado ofrece un perfil de Beneficios/Riesgo ventajoso, pero puede resultar difícil de encontrar buenos precios de entrada. Sin embargo, se pueden mejorar las posibilidades prestando mucha atención al desarrollo del volumen y la fuerza relativa y buscando presión de venta emocional que puede provocar rupturas bajistas de gran escala.