El apoyo fiscal y monetario de emergencia proporcionado por los gobiernos para luchar en la batalla contra el impacto del coronavirus en la economía global continúa evitando nuevas caídas en los mercados mundiales. Por supuesto, esta batalla presenta resultados cada vez más inciertos debido a los números crecientes de muertes y contagios de la enfermedad, que en el momento de escribir este artículo tiene más de 344,000 casos en todo el mundo y más de 15,000 muertes en 187 países.

Actualmente se necesita una dosis de realidad para aquellos que podrían pensar que nos estamos acercando a un soporte importante después de semanas de fuertes caídas en todos los mercados, ya que el hecho es que los mercados globales aún pueden caer mucho más. A pesar de todos los descensos observados en los mercados mundiales, algunos mercados de valores apenas se están acercando a los niveles de 2012 e incluso los mercados de valores de Estados Unidos están en los niveles de 2016, habiendo perdido durante este periodo las ganancias obtenidas desde que el presidente Trump fue elegido.

Si la situación se descontrola aún más, y todavía existe una mayor probabilidad de que este sea el caso a menos que una cura milagrosa se desarrolle en el corto plazo, existe la posibilidad de que los mercados de valores globales puedan caer hasta un 65% desde sus niveles máximos. Si este pronóstico se cumple, teniendo en cuenta sólo los mercados de Estados Unidos, todavía estamos en la mitad de un posible colapso del mercado.

En el caso de que los mercados bursátiles mundiales disminuyan un 65% desde sus niveles máximos, el desastre de salud mundial de 2020 que se conoce como el coronavirus eclipsará con creces las caídas de más del 50% experimentadas durante la histórica crisis financiera mundial hace doce años.

Mercados de valores emergentes también están en problemas

Si la información anterior ya se ve bastante mal, también existe una desafortunada realidad de la cual los mercados emergentes deben ser conscientes. Y esta realidad es que, colectivamente, todavía están en las primeras etapas del camino hacia el caos del mercado. Tanto la rupia india como el rand sudafricano cayeron  a nuevos mínimos históricos hoy, mientras que el rupia indonesia cayó más del 3,8%. El par USD/MYR ha subido hasta 4.44, y parece que en este entorno es solo cuestión de tiempo antes de que el Ringgit de Malasia se acerque a 4.50. Para la rupia india, el nivel 80 es posible. Y para el USD/ZAR no se descarta la posibilidad de que llegue hasta 20.

Los mercados emergentes también se enfrentan a una amenaza doble que proviene tanto de la volatilidad del mercado de valores a nivel mundial como de la demanda del USD. El índice del dólar parece estar en camino de subir gradualmente hasta 105, lo que resuena en la caída de las divisas de los mercados emergentes, así como el EUR/USD, GBP/USD, AUD/USD y, por supuesto, el oro. Quedan preguntas sobre cuánto tiempo puede permanecer el USD por encima de 100, aunque no es probable que sea posible una intervención directa en el mercado porque esto ocasionará el riesgo de asustar aún más a los inversores en un entorno frágil.

El EUR/USD está negociándose alrededor de 1.0684, aunque la situación en Italia y otras naciones de la UE que muestran un deterioro debido a la pandemia del coronavirus, sugiere que sólo una disminución significativa en la demanda del USD puede evitar que el Eurodólar caiga hasta los mínimos de enero de 2017.

¿Cómo deben comportarse los inversores en esta crisis económica naciente?

Hoy en día, no hay otro tema del que hablar que no sea el coronavirus. Millones de personas en todo el mundo están recluidas en sus casas, tratando de protegerse a sí mismas y a sus familiares de esta enfermedad. Algunos ni siquiera están preocupados por perder sus trabajos tanto como por sobrevivir a esta crisis de salud.

Ciertamente estamos viviendo en un tiempo sin precedentes. El indicador más visto por los inversores se ha convertido en el número de casos de coronavirus, que ahora ha superado los 344,000  y continúa aumentando. Muchos países han alcanzado, o están a punto de alcanzar, un punto crítico de inflexión donde las cosas pueden descontrolarse, como hemos visto en Italia.

Para los inversores, sobrevivir esta crisis no es fácil. Para tomar una decisión de inversión, primero hay que determinar si la economía pasará por una recesión leve, profunda o, en el peor de los casos, una depresión. Hasta ahora, es casi imposible saber hacia dónde nos dirigimos. Todo depende de cuándo las infecciones por coronavirus alcanzarán su punto máximo y empezarán a disminuir.

Las estimaciones de crecimiento económico de los Estados Unidos de los mayores bancos de inversión son cada vez más graves. La semana pasada, JP Morgan esperaba que el PIB se redujera un 14% en el segundo trimestre de este año, Goldman Sachs espera una caída del 24%, mientras que el último pronóstico de Morgan Stanley es aún más sombrío, anticipando una caída del 30%. Sin embargo, las peores proyecciones provienen de un respetado funcionario de la Fed, James Bullard, quien dijo que el desempleo podría alcanzar el 30% y que el PIB disminuirá un 50% en el segundo trimestre.

En las próximas dos semanas, sabremos cuán severa será la próxima crisis económica. El escenario más aterrador es que se convertirá en una crisis crediticia que romperá el sistema financiero. El apalancamiento se ha disparado en los últimos años con datos que indican que la deuda corporativa de Estados Unidos y de los mercados emergentes ha alcanzado niveles muy altos. Con la mayoría de los inversores tratando de retirar su dinero de los activos más riesgosos, este escenario pronto podría convertirse en una crisis financiera muy profunda.

Aquellos que tratan de predecir un mínimo en el S&P 500, no deberían emocionarse demasiado en esta etapa. Hasta ahora, el índice ha disminuido un 32% desde su máximo histórico de febrero, y si seguimos la disminución actual del 5% que los futuros están indicando para la apertura, eso llevará las pérdidas al 37%. Por supuesto que este escenario no es tan malo como la disminución del 57% ocurrida en la crisis financiera de 2007-2009 y la caída del 50% por la explosión de la burbuja puntocom de 2000-2002. Y, por supuesto, ese número ni siquiera se acerca al descenso de 86% de 1929 a 1932.

Si bien es tentador comprar acciones a los niveles actuales, los inversores deben tener en cuenta que todavía no tenemos una idea clara de cómo evolucionará la situación desde aquí. El peor de los casos de una recesión prolongada aún no ha sido tomada en cuenta en los mercados de valores. El momento adecuado para comenzar a acumular acciones es cuando se pierde toda esperanza, lo que podría pasar dentro de varios meses a menos que ocurra un milagro y el virus desaparezca repentinamente o se descubra una vacuna. Hasta entonces, podemos esperar que la demanda de dólares estadounidenses permanezca alta, especialmente frente a las monedas de los mercados emergentes.

El dólar seguramente seguirá al alza

El índice del dólar aún se mantiene por encima de la marca psicológica 103, lo que provocó caídas en la mayoría de las monedas asiáticas, al tiempo que provocó una respuesta mixta de sus pares del G10. El par de divisas USD/JPY ha estado subiendo y este día alcanzó el nivel de 111, lo que demuestra la fortaleza que ha tenido el dólar en estos días.

Teniendo en cuenta la palpable aversión al riesgo en los mercados, que ha provocado que los inversores usen el dólar como refugio seguro frente a la crisis, se espera que la demanda por el dólar siga siendo elevada. Sin embargo, no debemos descartar al yen como refugio seguro. Si por alguna razón la demanda por el dólar disminuye, el yen japonés podría volver a brillar como refugio frente a los tiempos de incertidumbre que se avecinan.