Los activos de riesgo

¿Qué es un activo de riesgo?

Un activo de riesgo es cualquier activo que conlleva cierto grado de riesgo. El término generalmente se refiere a los activos que tienen un grado significativo de volatilidad en sus precios, como acciones, materias primas, bonos de alto rendimiento, bienes inmuebles y monedas.

Específicamente, en el contexto bancario, un activo de riesgo se refiere a un activo propiedad de un banco o institución financiera cuyo valor puede fluctuar debido a cambios en las tasas de interés, calidad crediticia, riesgo de reembolso, etc.

El término también puede referirse al capital social en una empresa con problemas financieros o en quiebra, ya que las reclamaciones de sus accionistas estarían por debajo de las de los tenedores de bonos y otros prestamistas de la empresa. Por lo tanto, si posee acciones de una empresa que está en problemas, tendrá que hacer cola detrás de otros prestamistas y tenedores de bonos (en caso de quiebra) para ver si podrá recuperar su inversión.

En este artículo nos enfocaremos en los activos de riesgo desde el punto de vista de los mercados financieros.

Características de los activos de riesgo

El apetito de los inversores por los activos de riesgo varía considerablemente con el tiempo. El período comprendido entre 2003 y 2007 fue uno de gran apetito por el riesgo, ya que la demanda desenfrenada de los inversores aumentó los precios de la mayoría de los activos asociados con un riesgo superior al promedio, incluyendo las materias primas, los mercados emergentes, los valores respaldados por hipotecas de alto riesgo, así como las divisas de los exportadores de materias primas, como como Canadá y Australia. La recesión global de 2008 a 2009 desencadenó una aversión masiva por los activos de riesgo, ya que el capital huyó al refugio seguro por excelencia de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Desde marzo de 2009, a medida que las oscilaciones en el apetito por el riesgo se volvieron más pronunciadas debido a las preocupaciones macroeconómicas mundiales, como la deuda soberana europea (en 2010 y 2011) y el precipicio fiscal de los Estados Unidos (en 2012), los analistas del mercado comenzaron a referirse a los momentos en que los inversores tienen considerable apetito por activos de riesgo como períodos de «risk on» e intervalos de aversión al riesgo como períodos de «risk off».

Tipos de activos de riesgo

El riesgo es inevitable si desea invertir en los mercados financieros. Un inversor puede tomar la decisión de maximizar el riesgo para obtener la  mayor recompensa potencial o tal vez desee minimizar el riesgo para ir a lo seguro y proteger sus activos. De cualquier manera, debe comprender el riesgo inherente en cualquier clase de inversión y analizarlo con base en su edad, objetivos y recursos. Una vez que el inversor comprende el factor de riesgo para cualquier inversión potencial, solo entonces podrá tomar una decisión inteligente sobre lo que funciona mejor para él.

En el caso de los activos de riesgo, el inversor debe tener claro que ofrecen un mayor beneficio potencial que los activos de refugio seguro, pero su nivel de riesgo es más alto. Por eso se dice que cuando los inversores tienen mayor interés en los activos de riesgo, entonces hay un mayor apetito por el riesgo, pero cuando los inversores vuelcan su interés en los activos de refugio seguro, entonces hay un menor apetito por el riesgo.

A continuación se explican los principales tipos de activos de riesgo que podemos encontrar en los mercados:

  • Valores: Las acciones, incluidos los fondos mutuos de acciones o los fondos cotizados en bolsa (ETF) que dan seguimiento a  los índices de acciones, son considerados activos de riesgo.
  • Derivados: Los futuros y las opciones son complicados y arriesgados, pero también ofrecen oportunidades únicas para grandes retornos, un escenario de riesgo/recompensa que los inversores deben sopesar.
  • Divisas: Debido a su alto apalancamiento y volatilidad, las operaciones en el mercado de divisas (Forex) son consideradas de alto riesgo. De hecho, muchos inversores no profesionales pierden grandes sumas en este mercado, sobre todo en el mercado Forex spot. Además del mercado spot, existe una gama de derivados financieros que usan los tipos de cambios de las divisas como activos subyacentes, como los futuros, opciones, forwards, CFD y otros.
  • Materias primas: Las materias primas como el petróleo son riesgosas ya que son muy volátiles y susceptibles a factores como los eventos geopolíticos, sin embargo, un fondo mutuo o ETF centrado en materias primeras podría compensar algunos de los riesgos.
  • Criptomonedas: Las criptomonedas como Bitcoin, son una clase de activo bastante nueva, basada en la tecnología blockchain, cuya popularidad ha ido en aumento. Aún no cuentan con la aceptación de otros activos y son extremadamente volátiles, por lo que podemos decir que están entre los activos más riesgosos.

La deuda negociable y las acciones son riesgosas

Acciones Blue chips

La deuda negociable es arriesgada. Aunque estos instrumentos son bonos, son bastante diferentes de sus primos los bonos de ahorro. Los bonos corporativos, municipales, estatales y federales conllevan diversos niveles de riesgo. Las agencias de calificación como Standard & Poor’s y Moody’s publican informes detallados y ofrecen calificaciones sobre la capacidad de las empresas para atender las emisiones de deuda.

Las acciones son valores de propiedad emitidos por empresas que cotizan en las bolsas de valores. Se negocian en bolsas de valores como NYSE o NASDAQ. Potencialmente, el inversor puede beneficiarse de las acciones a través de un aumento en el precio de estos activos en el mercado o al recibir dividendos.Esta clase de activos a menudo se subdivide por capitalización de mercado en acciones de pequeña, mediana y alta capitalización.

Las acciones y las inversiones basadas en acciones, como los fondos mutuos, los fondos indexados y los fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) son riesgosos, con precios que fluctúan en el mercado abierto cada día. Aceptar las posibles pérdidas regulares de manera gestionada y disciplinada es esencial para el éxito de cualquier plan de trading de acciones. La gestión exitosa del riesgo es la clave de cualquier método o sistema de inversión en acciones.

Los derivados financieros son riesgosos y complicados

Los derivados son instrumentos financieros que se basan o se derivan de un activo subyacente. Por ejemplo, las opciones sobre acciones son un derivado de las acciones.

Esta categoría incluye contratos de futuros, el mercado de divisas (Forex), opciones y una gama cada vez mayor de tipos de derivados financieros, algunos de los cuáles no son conocidos por la mayoría de los inversores comunes.

Los derivados son riesgosos y pueden ser difíciles de entender, lo que presenta un riesgo en sí mismo. Los futuros y las opciones son moderadamente complejos, y los inversores que operan en estos instrumentos pueden incurrir en pérdidas sustanciales. Sin embargo, los derivados también ofrecen oportunidades únicas para obtener ganancias, que los inversores astutos han aprovechado para ganar beneficios sustanciales utilizando el apalancamiento que proporcionan que permite multiplicar el poder de compra del inversor. La investigación constante y la aplicación de un plan sólido son esenciales para gestionar el riesgo relacionado con la negociación de derivados.

Los derivados más conocidos y populares son los futuros y las opciones, aunque existen muchos otros, algunos de los cuales son usados principalmente por inversores de alto perfil, como los forwards.

Los CFD son un derivado OTC (Over The Counter) cuya popularidad se ha incrementado en los últimos años, sobre todo entre los operadores menores. Gracias a su elevado nivel de apalancamiento, permiten realizar operaciones de alto volumen con poco capital. Actualmente hay muchos brokers que ofrecen CFD basados en un gran número de mercados, incluyendo acciones, materias primas, Forex y criptomonedas. A diferencia de los futuros y opciones, en donde puede haber entrega del activo subyacente, en los CFD los operadores nunca toman posesión del activo subyacente negociado.

Nota: Comprender los riesgos de cada clase de activos es crucial en la planificación de una cartera; pero esos riesgos aún pueden variar de acuerdo al inversor individual cuando se consideran cuestiones de edad, objetivos e ingresos invertibles.

Criptomonedas, el activo de riesgo por excelencia

Las criptomonedas son una clase de activos bastante nueva que en poco tiempo han acaparado la atención de los mercados. Se caracterizan por un nivel de volatilidad elevadísimo. No son raras las caídas del mercado del 10%, 20% y hasta el 50%. Sin embargo, el rendimiento que ofrecen algunas de estas inversiones es mucho mayor que el de las formas de inversión tradicionales. 

En julio del 2010, el valor de Bitcoin era de $0.08 USD por moneda, mientras que en la actualidad es de alrededor de $9,800 USD por moneda, después de haber alcanzado un pico de $20,000 en el 2017. Algunas altcoins han ofrecido niveles de beneficios aún mayores.

Sin embargo, la elevada volatilidad que ya mencionamos y el hecho que aún existen dudas sobre su adopción y uso como activos de inversión, convierten a las criptomonedas en activos de elevado riesgo. De hecho, los expertos dicen que al final solo quedarán algunas criptomonedas mientras que la mayoría simplemente desaparecerá.

Inversión en activos de riesgo y tolerancia al riesgo

La razón para tener una comprensión básica de las diversas clases de activos existentes es para que el inversor aprenda a reconocer la naturaleza de las diversas inversiones que puede elegir para construir su cartera. Por ejemplo, puede optar por dedicar todo, o casi todo, su capital de inversión a la negociación de futuros u otros derivados financieros como las opciones, el Forex y los CFD. Pero si lo hace, al menos debe tener en cuenta que ha optado por operar en una clase de activos que generalmente se considera que conlleva un riesgo significativamente mayor que los bonos o las acciones.

La medida en que el inversor elija emplear la asignación de activos como un medio de diversificación será una decisión individual que estará guiada por sus objetivos personales de inversión y su tolerancia al riesgo. Si el inversor es poco tolerante al riesgo, entonces quizás prefiera invertir solo en clases de activos relativamente seguras. Puede intentar diversificar dentro de una clase de activos. Los inversores de acciones comúnmente diversifican sus carteras al mantener una selección de acciones de alta capitalización, mediana capitalización y baja capitalización (acciones de alto riesgo sujetas a alta volatilidad). Alternativamente, pueden buscar la diversificación mediante la inversión en sectores de mercado no relacionados.

Por otro lado, si el inversor tiene una alta tolerancia al riesgo y/o cuenta con dinero para gastar, puede que le importe muy poco la diversificación y solo se concentre en tratar de identificar la clase de activo que actualmente ofrece las mayores ganancias potenciales, como los derivados, ciertas acciones, el Forex y las criptomonedas.

¿Cómo los activos de riesgo pueden afectar una cartera de inversión?

Un período de aumento y una posterior caída en el valor de una criptomoneda como Bitcoin es otro ejemplo de un activo de riesgo que experimenta las fluctuaciones del mercado. Después de que las criptomonedas experimentaron un mayor uso como medio y activo para realizar transacciones, incluso en los mercados de la»darknet», su valor experimentó un rápido crecimiento. Las instituciones financieras tradicionales pronto comenzaron a explorar la tecnología blockchain subyacente que valida las transacciones de las criptomonedas, y la atención general centrada en los activos digitales se intensificó.

Los primeros inversores en criptomonedas tuvieron ganancias exponenciales y otros inversores siguieron su ejemplo buscando aumentar su riqueza invirtiendo en activos digitales, a veces con diferentes grados de comprensión de los riesgos potenciales. La expectativa de obtener retornos rápidos de sus inversiones continuó atrayendo nuevos inversores, lo que llevó a la «sobrevaloración» de estos mercados.

Una combinación de factores, que comenzó a fines de 2017 y continuó en 2018, condujo a una disminución repentina del valor que borró no solo las ganancias sino también el valor total de algunas inversiones en criptomonedas.

Un aumento en las discusiones sobre la posible regulación de las criptomonedas, junto con los temores de una especulación excesiva, contribuyó a la caída de los precios de estos activos de riesgo.