El pesimismo que comenzó a apoderarse del estado de ánimo de los mercados financieros a fines de la semana pasada continuó en la nueva semana de negociación, lo que llevó a una caída de los activos de riesgo como las acciones, mientras que los refugios seguros como el oro experimentaron un nuevo auge.

Los mercados bursátiles mundiales muestran poco apetito y están empezando a perder fuerza, probablemente debido a que  los inversores se preguntan si la recuperación en abril realmente puede justificarse y esto está afectando a otros activos de riesgo. Las monedas de mercados emergentes, y aquellas monedas consideradas como de “mayor riesgo», son las que han bajado más frente al dólar este lunes.. Esto incluye el GBP/USD, EUR/USD y USD/CAD.

Hay un viejo dicho en los mercados financieros que dice «vende en mayo y desaparece» y si este sentimiento continúa durante este mes, los activos como el oro y el USD podrían considerarse como «ganadores» ante este cambio en la actitud de los inversores.

Entre los principales pares de divisas, el GBP/USD ha estado entre los mayores perdedores, ya que ha llegado a caer casi 200 pips. En caso de que el GBP/USD continúe bajando, los siguientes niveles de soporte recientes pueden considerarse como posibles niveles de interés: el mínimo del 29 de abril en 1.2387, el mínimo del 21 de abril en 1.2297 y el mínimo del 20 de abril en 1.2164.

Si el precio rompe cada uno de estos niveles de precios, entonces estaremos ante una mayor probabilidad de que la libra caiga por debajo de 1.2000 frente al dólar estadounidense por primera vez desde finales de marzo.

El EUR/USD es otro ejemplo de un par de divisas que ha estado bajo presión de venta en un entorno de fortaleza renovada del USD. Si el Eurodólar continúa lo que podría ser el comienzo de una nueva onda de precios más bajos, 1.0892, 1.0857 y 1.0809 son niveles potenciales de soporte para este par de divisas en el marco de tiempo diario.

GBP/USD a la baja por fortaleza del USD

Gráfico de 5 días del par GBP/USD

El dólar estadounidense ha estado bien respaldado por las intervenciones de la Reserva Federal, así como por la aversión al riesgo general evidente en los mercados de divisas. A pesar de que el índice de fabricación ISM de abril registró su mayor caída registrada, la lectura de 36.1 todavía fue mejor de lo esperado, lo que podría haber proporcionado un apoyo adicional para el dólar.

¿Debemos vender en mayo y mantenernos alejados del mercado?

Los inversores que salieron del mercado solo durante el mes de mayo, en los últimos 11 años desde que comenzó el mayor mercado alcista, han superado el rendimiento de la estrategia de “comprar y sostener en el S&P 500 en más del 7%. A pesar de que esta estrategia estuvo correcta solo cuatro de once veces, las pérdidas durante los meses de mayo fueron mucho mayores que las ganancias obtenidas, con la mayor caída del 8.2% producida en 2010.

El mal comienzo del mes de mayo está generando preocupaciones de que la recuperación vista desde el 24 de marzo resulte ser temporal, o como a los inversores y traders les gusta llamarlo «rebote de gato muerto«. El S&P 500 cayó un 2.8% el viernes, y los contratos de futuros de acciones indican un comienzo negativo de la semana. Si bien esto no significa necesariamente que se aproxima otra venta masiva, los inversores deben estar atentos a los próximos eventos.

En noticias relacionadas con el Covid-19, una serie de estados en los Estados Unidos están tomando medidas para reiniciar la economía al suavizar sus medidas sanitarias, incluyendo las medidas que obligaban al confinamiento de las personas en sus hogares, y permitir la reapertura de negocios no esenciales. Este es un proceso similar al que hemos visto en muchas naciones europeas. Estos pasos para revivir la economía están llegando a medida que los datos del Centro de Recursos de Coronavirus de Johns Hopkins muestran que las muertes por coronavirus continúan aumentando, elevando el número total de muertes en los Estados Unidos a más de 68,000.

Las próximas dos o tres semanas serán extremadamente críticas en dos frentes: la salud y la economía. Nadie sabe con un alto grado de certeza cómo se desarrollará la curva del Covid-19. Si bien todos esperamos que descienda, no hay garantía de que lo haga, especialmente con la reducción de medidas sanitarias que se está produciendo en todo el mundo. Si los casos comienzan a crecer y la curva se empina, hay muchas posibilidades de regresar a otra fase de cierre completo. Esto volvería a congelar las economías y consecuentemente ocasionaría una fuerte caída en los activos de riesgo.

El otro factor de riesgo es una nueva guerra comercial entre Estados Unidos y China, que es lo último que los inversores quieren escuchar en esta etapa. Sin embargo, el presidente Trump ya amenazó con imponer aranceles a la segunda economía más grande del mundo al plantear la posibilidad de que China haya causado deliberadamente el brote de Covid-19. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, afirmó ayer que hay muchas pruebas que apuntan al brote de virus que se originó en un laboratorio chino. Tales declaraciones indican que las relaciones chino-americanas están a punto de empeorar. Por lo tanto, se debe vigilar de cerca cómo se desarrolla la situación entre los dos países.

Con respecto a los datos económicos, los PMI globales de fabricación y servicios proporcionarán una imagen a corto plazo de cómo las empresas están lidiando con los tiempos desafiantes actuales y si veremos alguna mejora en sus perspectivas, dada la relajación de las medidas sanitarias. Los datos de importación y exportación de China del jueves serán de extrema importancia ya que reflejan cómo el bloqueo ha impactado la oferta y la demanda mundial.

Cerramos la semana con los datos más críticos para los Estados Unidos el viernes, con la publicación de las Nóminas No Agrícolas. Las expectativas son que los Estados Unidos han perdido 21 millones de empleos y que el desempleo salte de 4.4% a 16%. Este valor es un 6% más alto que la tasa de desempleo máxima ocurrida durante crisis financiera de 2008 y solo se puede comparar con la gran depresión de la década de 1930.