Durante las últimas semanas, el precio del oro ha caído con fuerza y atravesado múltiples niveles de soporte como un cuchillo caliente a través de la mantequilla. Uno habría esperado que el oro recibiera un gran impulso del comercio de reflación, pero los precios han bajado más del 10% desde el comienzo de 2021.

Cada vez está más claro que el oro permanece a merced de la apreciación del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos gubernamentales.

En 2020, cuando la amenaza de la pandemia del Covid-19 creó niveles extraordinarios de incertidumbre y caos en la economía y los mercados, los bancos centrales se embarcaron en recortes agresivos de tasas de interés. Se aplicaron medidas sin precedentes con grandes estímulos inyectados en el sistema financiero para evitar que los mercados se estancaran. Todo esto hizo que los precios de los bonos se dispararan, arrastrando los rendimientos a niveles mínimos.

Sin embargo, en la actualidad los precios de los bonos están cayendo gracias al optimismo de crecimiento económico y las expectativas de inflación. Dado que la inflación sigue siendo el mayor enemigo de los mercados de bonos, ya que reduce el valor real de los pagos de intereses fijos, los mercados de bonos pueden deprimirse y, de alguna manera, ser menos apetecidos en el futuro.

Precio del oro contra el USD en el 2021

¿Qué importancia tiene esto para el mercado del oro?

Por lo general, el oro se ve como una cobertura contra la inflación, pero también es un activo de rendimiento cero.

En la actualidad el metal precioso no solo está atrapado en una feroz batalla contra el aumento de los rendimientos de los bonos, sino también contra las perspectivas de tasas de interés más altas frente a la inflación acelerada.

Básicamente, el péndulo se inclina a favor de los vendedores de oro, especialmente cuando se tiene en cuenta cómo está mejorando el sentimiento global debido a la vacunación masiva en las principales economías globales y la disminución de los casos de Covid-19 a nivel mundial.

La buena noticia es que el Senado aprobó el paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares del presidente Biden durante el fin de semana, pero la mala noticia es que podría alimentar las expectativas sobre una inflación más rápida. Lo más probable es que esto suponga más problemas para el oro a pesar de su condición de activo usado como cobertura contra la inflación, ya que los mercados se centran en el aumento de los rendimientos.

¿Podría el oro recibir ayuda del petróleo?

Hasta el momento, el petróleo está demostrando ser un amigo poco confiable. Uno habría esperado que el reciente aumento en el precio del petróleo crudo Brent beneficiara al oro (la cobertura contra la inflación), dado que el aumento del petróleo puede conducir a mayores costos de transporte y precios de muchos bienes. Sin embargo, el metal precioso ha seguido acumulando pérdidas a medida que las expectativas de inflación golpean los mercados de bonos.

En cuanto a lo que nos indica el análisis técnico, los precios  del oro están muy sobrevendidos en los gráficos diarios ya que el RSI está por debajo del nivel de 30,00. Esto podría brindar una oportunidad para que los alcistas realicen un contraataque con $1730 actuando como un nivel fundamental.

Sin embargo, el panorama que nos muestra el marco de tiempo semanal y mensual sugiere una mayor caída del precio con $1670.50 y $1608 actuando como niveles clave de interés.

Las acciones tecnológicas impulsan a la baja los índices de referencia del mercado de valores

Tras una fuerte recuperación el viernes, las acciones tecnológicas están impulsando los índices bursátiles globales a la baja al inicio de esta semana de negociación, ya que los altos rendimientos de los bonos del Tesoro continúan impulsando la rotación de acciones de empresas de crecimiento a acciones de empresas de valor. El dólar estadounidense sigue siendo el mayor ganador del aumento de los diferenciales de rendimiento con el USD/JPY manteniéndose en un máximo de nueve meses. El crudo Brent aumentó un 2% la madrugada del lunes y superó el umbral de los 70 dólares por primera vez desde que comenzó la pandemia después de que las fuerzas hutíes de Yemen dispararan misiles contra una instalación de Saudi Aramco. Los inversores esperan el voto final del paquete de ayuda para la pandemia de $1,9 billones de Biden, aunque la aprobación del proyecto puede darse como un hecho consumado.

Los mercados financieros se están volviendo cada vez más emocionantes. Hay muchas fuerzas en juego y los inversores están tratando de digerir una gran cantidad de información. Por lo tanto, deberíamos esperar que la volatilidad se mantenga elevada durante los próximos días y probablemente semanas.

Hay motivos para ser positivos acerca de un repunte sólido en las perspectivas de crecimiento mundial. La economía estadounidense agregó 379.000 puestos de trabajo en febrero, muy por encima de las expectativas de los mercados de 200.000. Los datos publicados durante el fin de semana mostraron que el crecimiento de las exportaciones de China se disparó a los niveles más altos en más de dos décadas. A pesar de que las cifras están distorsionadas por la base baja en 2020, la fuerte recuperación de las exportaciones chinas significa que ha habido un incremento en la demanda mundial. El aumento de la vacunación contra el Covid 19 y la caída en los casos globales también son una fuente de optimismo.

Dados estos antecedentes y los 1,9 billones de dólares anticipados en el nuevo paquete de estímulo estadounidense, los inversores son cada vez más optimistas sobre las ganancias corporativas. Muchos hogares y corporaciones están sentados sobre grandes montones de efectivo que se invertirán en los próximos meses. Por lo tanto, los analistas están aumentando sus estimaciones de ganancias para las empresas en el S&P 500 en amplios rangos.

Según FactSet, se proyecta que las compañías del S&P 500 reporten un aumento del 21.5% en las ganancias por acción para el primer trimestre de 2021, casi un aumento del 5% con respecto a las estimaciones de fin de año. Sin embargo, el S&P 500 no está logrando nuevos máximos y el índice Nasdaq Composite de alta tecnología ha caído casi un 10% desde sus máximos históricos, entrando brevemente en territorio de corrección. Esto nos dice que incluso si la economía está en auge en 2021, el desempeño de las acciones será extremadamente accidentado.

Las acciones más apetecidas en 2020 están resultando ser las más repudiadas en 2021. Tesla, Zoom Video Communications y Peloton son solo algunos ejemplos. Los más beneficiados son los sectores financiero, de materiales e industrial. Para los nuevos inversores, puede resultar poco emocionante invertir en estos sectores, pero con el aumento de las tasas de interés, las expectativas de inflación más altas y las valoraciones extremadamente elevadas, la rotación de acciones de crecimiento a acciones de valor puede persistir durante varios meses.

Los inversores que esperan ser rescatados por la Reserva Federal podrían sentirse decepcionados a menos que veamos un endurecimiento de las condiciones financieras. Una caída del 30% o 50% en las acciones de Tesla no forzará la mano de Powell. De hecho, a los funcionarios de la Fed les gustaría ver que esas acciones valiosas bajen un poco para evitar burbujas en los mercados de valores. Siempre que esto ocurra de una manera que no sea perjudicial para la economía en general, se puede seguir permitiendo que los rendimientos aumenten sin intervención.

Dado este entorno, se espera que las acciones más populares en 2020 se conviertan en las rezagadas este año, y que la rotación que comenzó en noviembre de 2020 continúe por más tiempo de lo esperado.