Se suponía que el viernes pasado todo se iba a enfocar en la política monetaria cuando los líderes de los principales bancos centrales se reunieron para el simposio anual de políticas de la Fed en Jackson Hole. En cambio, la atención se centró en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, ya que ambos se atacaron mutuamente con nuevos aranceles.

El Ministerio de Finanzas de China anunció el viernes temprano que impondrá nuevos aranceles de entre 5% y 10% a las exportaciones de los Estados Unidos por un valor de $75 mil millones. Este último movimiento desde China fue una respuesta de represalia al arancel del 10% sobre productos chinos por valor de $300 mil millones que se anunció a principios de este mes. El Ministerio también anunció que el 15 de diciembre se restablecerá un arancel del 25% sobre los automóviles estadounidenses.

La respuesta llegó rápidamente del presidente Trump, que tuiteó después de que el mercado cerró que los aranceles sobre $250 mil millones de productos chinos aumentarán a 30% de 25%, mientras que los $ 300 mil millones restantes se gravarán con un 15% en lugar de un 10%.

La reacción de los mercados financieros inició con una fuerte venta de acciones en donde el S&P 500 perdiò un 2.6% a medida que los inversores comenzaron a mover su dinero a la seguridad de los bonos del Tesoro. El índice VIX, que a menudo refleja el miedo en el mercado, se disparó un 20% para negociarse por encima de 20. El oro también se benefició de las tensiones intensificadas alcanzando un nuevo máximo de 6 años y parece estar dirigiéndose hacia $1,600. Los futuros apuntan hacia una apertura bajista para las acciones estadounidenses al inicio de esta semana, con los mercados asiáticos operando profundamente en rojo.

A pesar de los tuits del presidente Trump que reflejan discusiones positivas entre los dos países, las acciones muestran lo contrario. A muchos participantes del mercado les parece ahora que las negociaciones pueden salirse de control y probablemente llevar a una venta masiva de activos de riesgo. Ya hemos visto el daño que esta guerra comercial ha causado a la economía global. Los PMI manufactureros en todo el mundo se están moviendo más profundamente en territorio negativo, incluso en Estados Unidos, en donde cayó por debajo de 50 por primera vez desde septiembre de 2009. La economía más grande de Europa, Alemania, ya se ha contraído en el segundo trimestre de este año, y probablemente caerá en una recesión técnica. El Brexit del Reino Unido, las protestas de Hong Kong, el desorden político de Italia y las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, aunque todos estos sean factores geopolìtucos, probablemente conducirán a una carga económica significativa. Muchos economistas pueden argumentar que la reciente inversión en la curva de rendimiento de Estados Unidos ya no es un buen indicio de una próxima recesión, sin embargo, los datos económicos en el futuro pueden comenzar a señalar uno.

Después de crecer en dos dígitos en 2018, se espera que los objetivos de gasto de capital para las empresas estadounidenses se reduzcan al 3% según S&P global. Es posible que las acciones estadounidenses que han dependido en gran medida de la recompra de acciones corporativas no encuentren el mismo respaldo que en años anteriores. El miedo a la desaceleración está llevando a muchos directores financieros a repensar sus planes de recompra de acciones. Esto ya ha sido evidente en el segundo trimestre ya que las recompras de acciones cayeron un 12,6% en comparación con el mismo período del año pasado.

Si bien es probable que las políticas monetarias en todo el mundo sean modificadas y adaptadas aún más, por sí solas, puede que no sean suficientes para respaldar el apetito por el riesgo. El gobernador del RBA, Philip Lowe, dijo en la nota final de Jackson Hole que los bancos centrales tienen una capacidad limitada para proteger la economía global de los graves problemas derivados de la incertidumbre política. A menos que veamos verdaderos signos que indiquen una pronta solución de los problemas ocasionados por la guerra comercial, probablemente veamos una nueva caída en los mercados de valores globales.

Acciones asiáticas inicia esta semana a la baja

Las acciones y monedas asiáticas están teniendo un inicio de semana realmente complicado, mientras que los activos de refugio seguro siguen aumentado. El oro ahora se cotiza por encima de los $1540, el yen japonés se está acercando al nivel de 105.0 frente al dólar estadounidense, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años han caído por debajo del 1.5 por ciento.

El principio de huir a los activos considerados como refugio seguro se ha mostrado notoriamente obvio en la reacción del mercado a la repentina escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China durante el fin de semana. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con aranceles aún más altos para los productos chinos entre septiembre y diciembre, después de que China expresó su intención de imponer aranceles adicionales a los productos estadounidenses por un valor de $75 mil millones durante el mismo período.

El empeoramiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China aumenta las perspectivas de recesión mundial, lo que lleva a una mayor intervención de los bancos centrales

En medio de la venta masiva de acciones y otros activos de riesgo, los participantes del mercado deben preguntarse hasta dónde podría llevar la guerra comercial. ¿El conflicto entre Estados Unidos y China ha ido más allá del punto de no retorno? Mientras estas preguntas clave no tengan respuesta, las mayores incertidumbres solo significarán que la aversión al riesgo y la mayor volatilidad se convertirán en la nueva normalidad en los mercados.

Esta guerra de aranceles entre las dos economías más grandes del mundo solo aumentará la probabilidad de una recesión global. Los bancos centrales tendrán que estar más abiertos a flexibilizar la política monetaria para evitar tales perspectivas, y también se espera que los responsables políticos intervengan para detener la volatilidad en los mercados.

Yuan chino marcará el camino para las monedas asiáticas

Las monedas asiáticas están preparadas para seguir el desempeño del Yuan en estos tiempos turbulentos. El Yuan se ha debilitado y ha bajado hasta un nuevo mínimo de 11 años, a pesar de que el Banco Popular de China estableció la tasa de referencia diaria del USD/CNY en un nivel bastante estable de 7.057, lo que indica que la estabilidad del Yuan sigue siendo un objetivo clave.

Aún así, el PBOC está teniendo que navegar una línea delgada entre tolerar más debilidad del Yuan para compensar los riesgos económicos actuales, al tiempo que se asegura de no ceder demasiado terreno a los vendedores de yuanes que podrían desencadenar salidas de capital. En general, un Yuan resistente debería apuntalar el apoyo a las monedas de las economías regionales que dependen mucho de China.