El sentimiento de los inversores comenzó la semana con una nota positiva, con las acciones en los mercados de valores asiáticos reanudando el repunte de la semana pasada, mientras que el dólar estadounidense se mantiene débil frente a sus principales pares y los precios de las materias primas se mantienen al alza. El apetito por el riesgo durante la última semana se ha visto impulsado por una mayor reapertura de las economías, caídas en las tasas de infección por Covid-19 en los países desarrollados y Europa y el aumento del apoyo fiscal y monetario. 

Sin embargo, fue el informe de empleos de Estados Unidos publicado el viernes pasado el que proporcionó el mayor impulso al mercado después de que el dato económico superase las expectativas en más de 10 millones, una cifra bastante sorprendente y otro nuevo récord.

Los mercados esperaban pérdidas de empleos de alrededor de 8 millones para el mes de mayo después de una pérdida récord de 20,5 millones en abril. En cambio, la economía de los Estados Unidos agregó 2.5 millones de empleos. El informe ciertamente respalda la opinión de que la economía puede experimentar una recuperación más rápida de lo que la mayoría ha anticipado. Sin embargo, se debe tener precaución ya que hay varias señales negativas.

En primer lugar, el departamento de trabajo dijo que el desempleo habría sido un 3% más alto si no hubiera sido por errores de clasificación errónea. En segundo lugar, la pandemia también ha llevado a una menor presentación de informes de las empresas a las encuestas gubernamentales, por lo tanto, tenemos interrupciones importantes en los datos. Y si la actividad no vuelve rápidamente, podría ocurrir que las pequeñas empresas no consigan mantener a los empleados en su nómina por mucho más tiempo, debido a que ya han gastado las subvenciones proporcionadas por el gobierno. Necesitaremos al menos dos o tres publicaciones de datos de Nóminas No Agrícolas para obtener una visión precisa del mercado laboral de los Estados Unidos.

El índice S&P 500 casi ha completado un viaje de ida y vuelta en lo que va del año y actualmente se encuentra solo un 1% más bajo de donde comenzó este 2020. Sin embargo, esta vez no solo está siendo liderado por las grandes compañías tecnológicas y empresas de biotecnología, sino también por los sectores más golpeados como las aerolíneas y el ocio que también están surgiendo. Muchos inversores quieren ver esta como una señal de una recuperación económica más general, pero la gran pregunta sigue siendo: ¿estamos realmente presenciando una recuperación económica más amplia o es una señal falsa de los mercados de valores?

¿Están actualmente la economía y los mercados desconectados?

Aún se desconoce si los esfuerzos actuales de estímulo fiscal y monetario pueden realmente reparar el daño económico causado por el virus. Lo que entienden los inversores en esta etapa es que hay suficiente liquidez para respaldar el escenario alcista de los mercados de valores. Sin embargo, al observar los fundamentos nunca ha habido una desconexión tan grande entre los niveles de precios de las acciones y las ganancias proyectadas.

Mientras que los manifestantes de todo el mundo buscan cambios en la igualdad, lo que vemos en los mercados es un aumento de la desigualdad en la que «los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres». Esto es evidente en las compañías más grandes de los Estados Unidos, ya que varias se han vuelto más grandes de lo que eran antes de la pandemia de Covid-19, mientras que las pequeñas y medianas empresas están sufriendo. Las empresas en quiebra también están en aumento con un incremento en las solicitudes de bancarrota comercial para el mes de mayo del 48% con respecto al año anterior.

Quizás en una etapa posterior, los inversores tendrán que repensar cómo los disturbios sociales afectarán las políticas gubernamentales en forma de regulaciones, impuestos y leyes antimonopolio. Pero este no es un riesgo inminente para el mercado alcista actual, por lo que podemos dejar esta discusión para otro momento.

En el entorno actual, ya no parece importar si los fundamentos coinciden con los precios de las acciones. El FOMO (Fear of Missing Out) y la simple codicia pueden continuar empujando al alza los precios de los activos de mayor riesgos y muchos de los que se han mantenido al margen aún querrán participar. Como mencionamos anteriormente, sería prudente considerar comprar algo de protección para la cartera de inversión ya sea en forma de oro, opciones Put u otra forma de cobertura, hasta que quede claro que la economía realmente se está recuperando al ritmo sugerido por los activos de riesgo.

El oro cae debajo de $1700

La recuperación antes de lo esperado también es un buen augurio para la economía mundial. El retorno posterior al cierre de los trabajadores estadounidenses debería impulsar un repunte en el consumo, que ha sido el principal motor de crecimiento de la economía estadounidense antes de la pandemia. A medida que se restablecen los niveles de demanda, los proveedores y exportadores de todo el mundo pueden esperar volver a ofrecer sus servicios y bienes a la economía más grande del mundo, al tiempo que mejoran las perspectivas laborales y la actividad económica en sus respectivos países de origen.

Teniendo en cuenta la perspectiva más optimista en la que están envueltos los mercados, no sorprende que el oro haya bajado y caído por debajo de su media móvil simple de 50 días, mientras que su impulso al alza ha disminuido sustancialmente.

A pesar de que los mercados actúan como si la recesión fuera cosa del pasado, el camino por delante aún podría ser bastante difícil, ya que aún quedan amenazas económicas latentes. Aproximadamente 21.5 millones de estadounidenses siguen desempleados, mientras que la tasa de desempleo del 13.3 por ciento sigue siendo la lectura más alta desde la década de 1940. Podría llevar muchos meses más, y tal vez incluso más medidas de apoyo, restaurar la fuerza laboral de los Estados Unidos a niveles previos a la pandemia. Mientras tanto, los inversores globales esperarán que no haya una segunda ola de bloqueos en la economía más grande del mundo debido al coronavirus.

Debido a esto, aún no podemos descartar el oro. Los problemas subyacentes siguen ahí. Estados Unidos sigue siendo el país con el mayor número de contagios y muertes por coronavirus y nada asegura que no pueda surgir una nueva ola tan o más fuerte que la anterior que obligue a otro cierre. Este sería un golpe devastador para la economía del país y para sus mercados financieros. A esto debemos sumar que nadie sabe realmente si las medidas de estímulo de las principales economías lograrán contrarrestar los daños económicos ocasionados por la pandemia. Podría ser que estas medidas sólo han servido para tapar la herida pero en el fondo no están curando al paciente.

Por lo tanto, muchos inversores probablemente aún mantienen sus ojos puestos en el oro.